El equipo jugó decididamente mal, pero Lucas Ocampos y Rogelio Funes Mori entraron e hicieron los goles del agónico triunfo que vale mucho más que tres puntos. Ahora, a ganar en Santa Fe y asegurar la vuelta.
River llegó a la punta del campeonato, al menos transitoriamente. A fin de cuentas, ésa es la conclusión más positiva que se puede sacar del partido jugado en el Monumental.
El equipo jugó uno de sus peores partidos. Lleno de nervios, con impresiciones por doquier y dejándose llevar por el apuro de los hinchas, el primer tiempo fue puro sufrimiento y desesperación.
Encima, sobre el final de la primera parte, Carlos Sánchez se fracturó la clavícula derecha y se perderá los dos partidos que faltan. En su lugar entró Martín Aguirre, que fue uno más en el desorden.
El complemento encontró al Millonario yendo constantemente, pero con las evidentes fallas preocupantes para elegir con criterio por dónde intentar entrar. Puro centro, sin usar el pivoteo de David Trezeguet en ningún momento.
Pero llegó la salvación desde el banco: tantas veces criticadas las decisiones de Matías Almeyda, esta vez hay que darle la derecha. Primero fue Lucas Ocampos quien entró y marcó en la primera pelota que tocó. River abrió el marcador y parecía que el partido moría así.
Pero parece que estamos obligados a sufrir. En una contra, Boca Unidos empató sólo cuatro minutos después del 1 a 0 y los nervios se apoderaron de todo el Monumental, hasta que llegó el gol del desahogo.
Rogelio Funes Mori le pegó mejor que en toda la temporada y metió el segundo gol del nuevo líder del campeonato, y después se defendió como pudo.
Ya está. El juego no fue el esperado en casi ninguna de las 36 fechas jugadas, pero a diferencia de otros partidos, la suerte jugó a favor nuestra. Ojalá sea un presagio del final de esta terrible temporada.