El Burrito cumplió 35 años y, por novena vez, el festejo no pudo ser completo. Es que tal como cuando estuvo en Valencia, Sampdoria, Parma, Fenerbahce y Newell’s, ayer volvió a celebrar bien lejos del Monumental.

La carrera de Ariel Ortega en particular tiene estas cosas: pocas veces pudo estar en donde realmente quiso estar. Y la prueba de ello es que se ha pasado casi la mitad de su carrera bien lejos de River, el club de sus amores. Por eso, cuando ayer el Burrito celebró sus 35 años seguramente no le llamó la atención volver a festejar otro año de vida a varios kilómetros de distancia de su verdadera casa.

Es algo que ya le tocó vivir durante su incursión por el fútbol español y el Calcio italiano, en donde -entre 1996 y el 2000- jugó para Valencia, Sampdoria y Parma, respectivamente. Aunque sin dudas, los aniversarios más difíciles los padeció en la solitaria Turquía y en el ostracismo al que se vio sometido por la inhabilitación que le aplicó la FIFA.

En cambio, su llegada a Newell’s fue un volver a nacer. No tanto por ese club en sí, si no más bien por su reencuentro con el fútbol. Claro que, por más que Rosario siempre estuvo cerca, su nuevo alejamiento de Núñez durante cuatro años seguidos fue algo que le costó aceptar. Entonces, no llamó la atención que gritara goles que jamás quiso gritar.

Hasta que un día volvió para hacer forjar su tercera etapa en el club de sus amores y, junto con ella, llevar a River a su campeonato número 33. Sin embargo, como dijimos, Ariel pocas veces pudo estar en donde realmente quiso estar, y ahora le toca celebrar otro cumpleaños lejos del Monumental. Ojalá a partir del próximo año no tenga que volver a festejar lejos de su casa. Por él y por todo River.

LA TRAYECTORIA DE ARIEL ORTEGA

REVIVI EL “BAILE DEL BURRITO” EN EL SUPER DEL APERTURA 2007

Imagen: Infobae.