Gorosito no recibió ninguno de los refuerzos que pidió: Mercier, Santana, Ortega y un lateral. A cambio, los dirigentes le trajeron a Fabbiani y le impusieron a Gallardo y Barbosa. Nico Domingo ocupará el cuarto cupo por decantación.

Pese a que Aguilar jure que el perfil de Néstor Gorosito lo sedujo por sus condiciones técnicas, el mercado de pases denota el principal motivo de por qué Pipo le ganó la pulseada a Américo Gallego en la sucesión de Diego Simeone. River no contrató ninguno de los refuerzos que pidió Pipo para el Torneo Clausura y la Copa Libertadores, una medida que resulta insólita para un técnico que llega con la misión de sacar al equipo de la racha más negra en la historia del club y que no hubieran podido sostener ante las exigencias de un entrenador con experiencia y multicampeón.

Juan Mercier fue el jugador que encabezó la lista de refuerzos que entregó Gorosito y, desde fines de diciembre hasta incluso hoy, los dirigentes amagaron a contratarlo. Pero lo cierto es que jamás estuvieron plenamente dispuestos a traerlo: la elevada cotización del volante de 29 años fue la traba que esgrimieron en las oficinas del Monumental, a pesar de que se habían comprometido a hacer el esfuerzo si concretaban la venta de Leo Ponzio a Zaragoza.

Sin embargo, Ponzio está en España y Mercier sigue en Argentinos. Aunque la negociación que realmente estuvo repleta de contradicciones fue la del siempre posible y al mismo tiempo imposible regreso anticipado de Ortega. Tras una disputa económica devenida en política, el último gran ídolo continuará al menos un semestre más lejos de River. Tal cual ocurrió con Jonathan Santana, la alternativa a Mercier que finalmente recaló en San Lorenzo, y con el lateral izquierdo que tanto pidió Pipo y que ni siquiera llegó a tener nombre propio.

A cambio, los dirigentes acercaron a Fabbiani, una contratación que si bien contó con el visto bueno de Gorosito, estuvo meramente ligada a un interés dirigencial por sumar a un jugador que pedían los hinchas. Con esa misma capacidad de atribuirse la elección de los refuerzos, los dirigentes también incorporaron a Gallardo, el referente sin costo que les convenía para el vestuario, y a Barbosa. Entonces, atrás y bien lejos, quedaron los deseos del técnico, al que -parece- ya demasiado conformaron dándole la oportunidad de dirigir a River.

Foto: Fotobaires.