El mediocampista jugó un buen partido, con pases precisos y bastantes pelotas recuperadas. Además, metió su penal, pero sus compañeros no lo ayudaron mucho.

La consigna era simple: los que salieron a la cancha no eran titulares, por lo que debían aprovechar la oportunidad. La gran mayoría no lo hizo, aunque hubo alguna actuación para destacar dentro del pobre rendimiento millonario.

El que sobresalió dentro de la mediocridad fue Cristian Ledesma, que redondeó otra buena actuación. El Lobo ya había sido el mejor contra San Lorenzo, y esta noche mostró que es un buen recambio.

Quitó y distribuyó con mayor precisión que el resto de sus compañeros, y se lo notó como voz de mando en el mediocampo, tranquilizando y ordenando en los pocos momentos en los que River sufrió durante los noventa minutos.

Encima, Ledesma metió su penal, por lo que hubiera sido una noche redonda para el Lobo, de no haber sido por la ingenuidad de River de mandar a un chico con menos de 45 minutos en Primera a patear un penal decisivo.