(Rosario – Enviados especiales) Más de 4 mil personas acompañaron a River en el Gigante de Arroyito y alentaron durante toda la noche. Pero el equipo volvió a ser un desastre y la gente se fue sin la recompensa merecida.
La cabecera visitante estuvo colmada, más allá de que jugar a unos 300 kilómetros del Monumental y un martes a la noche dificultaba las cosas. Es cierto que Rosario Central solamente le dio 3.600 populares y 300 plateas a la gente de River, pero en la popular había más de gente lo previsto. Y como es habitual, los fanáticos (casi todos se trasladaron en micro) se hicieron escuchar y ganaron la batalla de canciones, a pesar de que por cada simpatizante de La Banda habían diez del conjunto local.
Desde temprano comenzó a sentirse el aliento visitante: “Yo te quiero River Plate, yo a vos te sigo, vos sos mi vida”, entonaron aquellos que ingresaron por la calle Génova, minutos antes de las 19 hs. El entretenimiento previo al arranque del encuentro consistió en intercambiar gastadas con los plateistas de Central, quienes realizaban diversas gesticulaciones hacia la popular, y marcar el terreno: “Y ya lo ve, y ya lo ve, somos locales otra vez”.
Una vez empezado el partido, la tribuna volvió a ser una fiesta al compás de los bombos. El apoyo fue constante durante toda la noche, más allá de que el intenso frío podía causar consecuencias en las gargantas de los hinchas. De todas formas, hubo algunos minutos en que los jugadores terminaron con la paciencia: “Pongan huevo que no ha pasado nada / Olvidate de la plata y empezá a transpirar la camiseta que tenemos que ganar” y “jugadores, la con… de su madre”, fueron los gritos de protesta.
Sin embargo, la respuesta desde del campo fue insuficiente -lamentablemente, no se puede esperar algo distinto de un plantel que en su mayoría está integrado por mediocres- y River sufrió su segunda derrota en el Apertura. Los fanáticos recorrieron muchísimos kilómetros en pocas horas, se bancaron el maltrato habitual de la policía rosarina y regresaron a sus hogares por la madrugada. ¿El premio a semejante muestra de fidelidad? Que el equipo pierda fácilmente como visitante. Otra injusticia más.
Imagen: FotoBaires