Los hinchas ovacionaron al Burrito y se acordaron del rival de toda la vida a una semana de copar el chiquero. “Ortega es de River y tiene que jugar”, cantaron desde la popular. Después, fueron todas dedicatorias para el club de La Ribera: “Vamos todos a La Boca, se la vamos a quemar”, gritaron con fuerza. Y sí, sólo quedan siete días para otra fiesta Superclásica.
Un instante antes de que iniciara el partido frente a Huracán, el Monumental fue testigo de un veredicto tan ineludible como esperado. Desde la tribuna Omar Sívori, la gente volvió a manifestar su apoyo incondicional hacia Ariel Ortega, por más que sea el propio jugador el principal protagonista de empezar a ponerle fin a su trayectoria con la camiseta de River. Aunque tampoco llamó la atención que ese apoyo al Burrito prácticamente no tuviera eco en las plateas San Martín y Belgrano.
Aún así, con la banca de la popular alcanzó y sobró. “Orteeega, Orteeega”, tronó en Núñez, y después de aplaudir semejante reconocimiento al último gran ídolo de La Banda, llegó el pedido de la titularidad para el jujeño: “Ortega es de River y tiene que jugar”, gritaron, a modo de advertencia. Pero entre el gol tempranero que logró el equipo de Leonardo Astrada y la proximidad del Superclásico se apaciguaron todo tipo de reclamos.
Durante en el primer tiempo, desde la tribuna no bajaron más que cantos de apoyo para el equipo, y en el complemento todas las dedicatorias tuvieron un destinatario en común: Boca. “Prepará la 24, prepará la 26, preparate che bostero, que ya llega River Plate”, fue el primero de los variados recordatorios de odio eterno que le profesaron los hinchas millonarios al rival de toda la vida. Después siguieron los clásicos “Ay che bostero, mirá que distintos somos” y “Vamos todos a La Boca, se la vamos a quemar…”.
Todos en clara alusión a que con una o dos bandejas de por medio, la gente de River volverá a copar el barrio de La Boca para hacer del Superclásico una nueva y típica fiesta millonaria. Y como no podía ser de otra manera, al término del partido, los hinchas despidieron al equipo con el infaltable grito del corazón que eriza la piel de todo el Monumental en cada previa superclásica: “Que el domingo cueste lo que cueste, el domingo tenemos que ganar…”.
Foto: Fotobaires.