Nuevamente fue la figura del equipo el venezolano, que entró por Ocampos y aprobó con creces el examen que tenía que rendir contra Instituto.

El desgaste de una temporada es importante, y los jugadores lo van sintiendo. Por eso es clave tener a los suplentes listos, para que cuando un titular baje su rendimiento, el reemplazo no sienta la falta de ritmo.

Esto se cumplió a la perfección con el Maestrico González, que esperó su chance y cuando bajó el rendimiento Lucas Ocampos (totalmente entendible por su corta edad) supo ingresar en gran nivel.

Contra Quilmes, por la Copa Argentina, fue el punto más alto del equipo, aunque se sabe que el nivel no es el mismo. Por eso, frente a Huracán demostró que realmente está pasando por un buen momento, el mejor desde que llegó a River.

Y hoy volvió a demostrarlo, con arranques y desbordes para ambos lados, pidiendo la pelota siempre y sin esconderse con el paso de los minutos.

Poco a poco, va apareciendo el Maestrico que asombró en Huracán y le hizo un nombre en el fútbol argentino. Hoy fue una preocupación constante para la defensa cordobesa y ya es una fija para los partidos finales de esta temporada.