Trezeguet volvió a tener un partido consagratorio. Lo hace todo bien: cuando tiene que definir, define. Cuando tiene que pasarla, la pasa. Además, es un claro líder del equipo y responde de manera positiva. Un crack de categoría mundial.
River puede tener muchas falencias, pero claramente tiene al mejor delantero del país. Más allá de gustos, el presente de David Trezeguet no admite ningún tipo de comparación.
Primero tuvo un cabezazo, apenas hizo el gol Atlético Tucumán. Un centro al borde del área fue cabeceado por Trezeguet y salió ahí nomás del travesaño.
Después llegaría su costumbre: esta vez vino desde los doce pasos, con el permiso del Torito, que hoy fue más asistidor que goleador. David pateó fuerte al medio y le dio el segundo al Millonario.
En el segundo tiempo siguió deleitando, con sus toques precisos y su claridad para serenar y ordenar a un equipo con altibajos.
Encima, el Chori armó una jugada espectacular y lo dejó solo para que ponga el cuarto. Cualquier delantero hubiera cerrado los ojos y le hubiera pegado fuerte, pero el Rey que tiene River la picó sutilmente, con una admirable noción de lo que iba a hacer el arquero rival.
River 4, Atlético Tucumán 2, y a otra cosa. Pero es necesario analizar los por qué de ese “a otra cosa”. La eficacia, la tranquilidad, la actitud y, como siempre, David Trezeguet. Esa mezcla de francés y argentino que lleva doce goles en dieciseis partidos con el club que ama, y al que cada día enamora más.