…se ganaba en La Boca. Radamel Falcao García, quien llegó con lo justo a este Superclásico y aguantó en cancha los 90 minutos, tuvo en los pies la jugada clave de la tarde. River había empatado y Boca se había borrado de la cancha y ahí, tras una buena individualidad de Diego Buonanotte, la pelota le quedó servida y sin marca alguna.

Pero se apuró. Tal vez por no saber si tenía a algún defensor cerca o si estaba el mismo Abbondanzieri. Pero esta vez el olfato le falló y definió muy mal. Una lástima, realmente, porque habría sido el broche de oro para cerrar una jornada soñada, en la que el “Tigre” no tuvo situaciones claras y casi no se asoció al juego de ataque.

Falcao pudo haber definido por arriba del arquero, la pudo haber tirado larga y dejar en el camino al ‘1’ local o mismo haber definido con más tranquilidad. Lo cierto es que la pelota no entró y el clásico murió con el empate. No estaría bien caerle al colombiano y criticarlo hasta enrojecer gargantas, porque así como hoy la pifió, otras oportunidades la mandó a guardar.

Imagen: Fotobaires.