River sigue sin encontrar un funcionamiento y su rival está en la misma situación. Leonardo Astrada apostará por un 4-2-2-2, mientras que Diego Simeone utilizará un 4-4-2, más allá de que ambos técnicos pueden mover el pizarrón de acuerdo a las circunstancias del partido.

Ninguno de los dos llega bien, pero cada vez que se enfrentan hay un clima picante, especial. River llega sin victorias en las últimas cuatro presentaciones (tres empates y una derrota) y San Lorenzo viene de vencer por la mínima diferencia a Tigre, aunque tan sólo marcó dos goles en el campeonato. Más allá de que cuenta con varios jugadores desequilibrantes, no se encuentran en sintonía, tal como sucede en Núñez.

Alejandro Gómez está rindiendo por debajo de sus posibilidades, Leandro Romagnoli regresó el domingo tras una actividad prolongada y los atacantes que jugarán hoy (Fabián Bordagaray y Emiliano Alfaro) fueron los únicos autores de los goles, pero tampoco demostraron lo suficiente. El aporte de los mediocampistas no cumple con las expectativas y eso también repercutió en ofensiva. Sin embargo, River no debe confiarse, porque todos ellos pueden generarle problemas si se inspiran en el Monumental.

Da la sensación de que la batalla en el medio dará que hablar. Por un lado Oscar Ahumada, Matías Almeyda, Matías Abelairas y Marcelo Gallardo. Los primeros dos en la contención y los otros dos en la creación. Enfrente habrá una línea conformada por Pablo Pintos (Juan Manuel Díaz viene de renegar con el chileno Alvaro Ormeño y ahora deberá tener cuidado con el uruguayo, de similares características), Diego Rivero, Cristian Leiva y el Kily González, una combinación de juego y lucha.

Las acciones con pelota parada no serán una preocupación extra para River en el juego aéreo, aunque pueden traer inconvenientes en caso de que Aureliano Torres, el Kily o Romagnoli (arrancará entre los suplentes) apunten al arco. San Lorenzo no tiene la mejor defensa, pero tampoco es tan frágil. La clave para inquietarla es abrir la cancha, debido a que Fernando Meza no es lateral derecho y por el otro costado Aureliano no ofrece garantías mínimas.

Por cómo se encuentran en la tabla de posiciones y a juzgar por los antecedentes inmediatos, todo indica que el partido será cerrado. Claro que se trata de una hipótesis con sustento en las actuaciones recientes y el escaso poder goleador de ambos conjuntos. River necesita ganar en casa, donde no pudo lograrlo en el Clausura. San Lorenzo también está lejos de lo que pretende. Desde las 19.10, habrá otro episodio interesante entre dos equipos urgidos por escalar algunos lugares.

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