(Incluye video)Hoy se cumple un nuevo aniversario de uno de los momentos más gloriosos en la historia de River. El Beto Alonso, sus dos goles a Boca y la vuelta olímpica en La Bombonera, en una tarde que se recordará hasta la eternidad.

El 6 de abril de 1986, el plantel Millonario llegó a La Boca sabiendo que un resultado a favor le permitía consagrarse por partida doble: ganar el Superclásico y cosechar un nuevo título para la vitrina. Ambas cosas se consiguieron, pero además el Beto Alonso alcanzó una de las proezas más recordadas por el hincha de River.

“En la semana me avisaron que Gatti había pedido jugar con una pelota naranja, por su paso por Rusia. ‘Bueno -les respondí-, no hay drama, avísenle que igual la va a ir a buscar adentro”, recuerda Alonso cada vez que le consultan por ese partido, como si lo hubiera jugado ayer.

Y así fue. En el primer tiempo, clavó en el fondo de la red del arco de Boca la mítica pelota naranja. Pero la historia no terminó ahí: en el complemento concretó el doblete que sentenció el partido con un tiro libre que rebotó mil y una veces en la barrera para terminar descolocando a Gatti.

Ahora, a 27 años de aquella tarde de gloria que vive latente en el corazón de cada hincha riverplatense, el Beto mantiene imperturbable el recuerdo de que nadie le iba a sacar la posibilidad de dar la vuelta en La Boca. “Quisieron amedrentarnos para que no la demos, pero a mí me iban a sacar muerto, pero la vuelta olímpica la iba a dar igual”, sostiene.

Fue justamente ese temperamento, además de su condición de crack, lo que lo convirtió en uno de los máximos ídolos del club. Dentro y fuera del campo de juego, Alonso demostraba que dejaba la vida por los colores. Como lo que es, un hincha más. Gracias, veintisiete veces gracias, Beto.

Mirá el video de aquella tarde inolvidable: