Lo que debería ser una fecha para recordar a pura fiesta se torna un dolor de cabeza producto del paupérrimo presente. Es que resulta imposible conmemorar otro aniversario de aquella tarde inolvidable en La Bombonera, que incluyó la hazaña del Beto Alonso, escapándole a la realidad de este River completamente opuesta. Pero bien vale el recuerdo, al menos para que estos jugadores comprendan que la camiseta les queda enorme.
El 6 de abril de 1986, River dio la vuelta olímpica en la cancha de Boca y Norberto Alonso convirtió una de las proezas más recordadas en la historia de los Superclásicos: el mítico gol con la pelota naranja. El equipo del Bambino Veira saltó al chiquero y abrió la tarde a puro festejos por la obtención del campeonato 1985/86, en medio de una Bombonera que hervía de bronca y les tiraba a los jugadores de La Banda todo lo que tenía a su alcance. Pero como si la vuelta no hubiera sido suficiente, a la hora del partido, el Beto se encargó de amargar aún más al eterno rival con dos goles que significaron la victoria por 2 a 0 y que enmarcaron lo que fue una jornada histórica para el fútbol argentino y en particular para el club de Núñez.
Es que además de la vuelta olímpica, Alonso convirtió el recordado gol con la pelota naranja, un balón que jamás se había utilizado en el país y que tuva una corta pero triunfal trayectoria de 45 minutos. Porque en el segundo tiempo, el árbitro Francisco Lamolina salió a jugar con la convencional Tango de Adidas blanca. Pero poco y nada le importó el color de la pelota al gran Beto, que en el complemento volvió a vulnerar el arco del Loco Gatti para que las dos bandejas millonarias fueran delirio y carnaval completo.
24 años transcurrieron de aquel día y todavía perdura inamovible en la memoria de los hinchas de River, aún cuando la actualidad de La Banda dista una enormidad de toda gloria pasada. Gloria que aún hace del club de Núñez “el más grande, lejos”, por más que quienes vistan la camiseta hoy no hagan más que desprestigiarla. No importa, así como pasó la peor dirigencia de la historia, también pasarán estos jugadores. Es cierto, entre ambas partes se encargaron de hacer estragos en la vida institucional, social y deportiva del club, pero todo llega y a estos mediocres cada vez les queda menos.
Mirá el video de aquella tarde inolvidable: