Pese a que River no pudo dar la talla futbolística ante Boca en el Superclásico y dejó una imagen muy fea en líneas generales hacia los hinchas más allá de la gran polémica arbitral del final del partido, hubo un puñadito de futbolistas que cuanto menos demostraron una buena actitud en cancha y no entran de lleno en el foco de las críticas. Y uno de esos pocos protagonistas fue Marcos Acuña.
El Huevo no solo estuvo a la altura del partido con buenas intervenciones con la pelota en los pies, donde fue el que más sacó al equipo adelante desde atrás y el que siempre intentó desbordar por su sector pese a las dificultades que tuvo el equipo para ganar territorio en campo rival, y además se ganó mucho respeto por parte de los hinchas a la hora de la garra y sobre todo el temperamento mostrado en cancha.
Acuña, a la altura del superclásico
El momento que más se le destaca indudablemente es cuando sin dudarlo saltó a defender al pibe Joaquín Freitas que estaba siedo provocado por Leandro Paredes. Y allí, sin importarle su buena relación con el jugador de Boca ya que ambos formaron parte del plantel campeón del mundo, reaccionó de manera inmediata para hacerle frente al capitán del clásico rival y a ponerle los puntos como corresponde.
Muchas veces se lo ha criticado de manera justa al Huevo por sus excesivas faltas de conducta en momentos inapropiados que dejaron a River con uno menos, pero en este caso la gente le reconoció la actitud desafiante porque era lo que correspondía en ese momento, y es por todo ese conjunto de situaciones que Acuña pudo haber terminado el superclásico con la sensación de sentirse beneficiado para el afuera, en un contexto deportivo muy difícil para ser reconocido.
Si bien tuvo algunos vaivenes de rendimientos a lo largo del último tiempo y su andar futbolístico fue más irregular de lo que se esperaba propiamente de él, Acuña nunca se ha escondido en la adversidad porque por condiciones innatas tiene una personalidad por encima de la media, y en las grandes citas siempre ha tenido amor propio, aunque en algunas ocasiones se pasó de la raya permitida y es allí donde él debe controlar su carácter.
De todas maneras y a lo que el presente de River respecta, el Huevo dio un paso adelante frente a Boca y se ganó el respeto sabiendo todo lo que significa defender de esa manera a un pibe de la casa sea contra quien sea, y también porque dejó una imagen futbolística positiva en medio del caos.
