El desarrollo del mercado de pases de River en los últimos 30 días ha sido como una especie de tobogán en cuanto al optimismo del hincha riverplatense, donde las ilusiones arrancaron bien alto con la llegada de algunos jugadores y luego el ambiente general fue decreciendo de a poco en cuanto a la expectativa, debido por un lado a negativas que dieron algunos jugadores para llegar al club y por el otro a negociaciones que terminaron estancadas.
Pasando en límpio, han llegado tres muy buenos jugadores ni más ni menos que desde el mercado brasileño, lo que significa que además arriban con la experiencia de haber pasado por el fútbol más competitivo de América y uno de los más exigentes del mundo. Sumado a que Anibal Moreno, Fausto Vera y Matías Viña vinieron para cubrir posiciones muy necesarias para mejorar el funcionamiento colectivo que tanto busca Marcelo Gallardo.
A ellos hay que sumarles a Tomás Galván y Ezequiel Centurión, quienes serán tenidos en cuenta en el 2026 luego de sus préstamos por otros destinos y donde en este caso el mediocampista en los amistosos generó buenas vibras con ingresos que sumaron mucho desde el entusiasmo y el buen trato de la pelota, y hasta con la sensación que quizás pueda ganarse un lugar en el once titular pensando en el debut oficial del sábado en cancha de Barracas Central.
La pendiente decreciente del tobogán de la ilusión llegó con los casos de Santino Andino, Maher Carrizo, Jhohan Romaña y Gianluca Prestianni, quienes fueron los cuatro casos concretos por los que River también negoció de manera formal. Los dos primeros se cayeron por falta de voluntad de arribar a Núñez de los jugadores, y los dos últimos porque hasta el momento fue imposible lograr un acuerdo con San Lorenzo y Benfica respectivamente.
En este contexto y teniendo en cuenta los tiempos establecidos, cada día que pasa parece más difícil en cuanto al hecho que pueda llegar alguien más, y todo indica que se pueden cerrar las persianas salvo por supuesto que aparezca alguna oportunidad de mercado por algún tapado del exterior que se convierta en un apellido rutilante y que justifique un interés concreto.
Si finalmente esto de darle un cierre al mercado ocurre, hay sobre todo cuatro posiciones en las cuales hubo un cierto interés en reforzar pero no se encontraron alternativas viables: el arquero, el marcador central, el extremo y el centrodelantero. Y ahí es donde creo que lo que hoy pueden parecer grandes focos de problema a la corta o a la larga se pueden encontrar soluciones al respecto sin la necesidad de salir con locura al mercado.
Es que estos seis primeros meses del 2026 planteado este escenario inevitablemente tienen que servir para darles chances concretas a los que están haciendo los méritos para merecerlas, y que el día a día de los entrenamientos y el correr de los partidos sean la evaluación justa desde ahora hasta junio para entender cuáles de esas cuatro posiciones son realmente necesarias para cubrir para soñar en grande, sin la necesidad de hacer inversiones a las corridas maquilladas de experimentos por jugadores que quizás no estén a la altura de la camiseta.
¿Y si muchas de las soluciones se encuentran mirando puertas para adentro?
Si Santiago Beltrán mostró condiciones y es muy bien considerado dentro del club, ¿por qué no darle la posibilidad que sea el primer suplente de Armani y que siga acumulando experiencia? Si Ulises Giménez y Facundo González han mostrado muy buena personalidad en Reserva y además el zurdo rindió bien en el primer amistoso del año, ¿por qué no soltarles las alas para que sumen minutos cuando haga falta en la zaga? Si Ian Subiabre se muestra por ámplio margen como el jugador más desequilibrante en el uno contra uno en el plantel y además Leonel Jaime tiene características similares, ¿por qué no darles a ambos más minutos de calidad a lo largo del semestre? Y si Agustín Ruberto viene pidiendo pista hace mucho tiempo, ¿por qué no considerarlo para muchos partidos como el 9 de River en lugar de dejarlo en el tercer lugar de la fila en el puesto de manera injusta?
Quizás muchas de las llaves las tengamos a disposición mirando puertas para adentro, y qué mejor que ir por esta búsqueda en un semestre donde se jugarán un par de partidos de Copa Argentina, la fase de grupos de la Sudamericana y pelear a fondo un torneo local que ya quedó demostrado por formato que es una moneda al aire. Si con este plantel no nos da el cuero para superar todo esto de acá a junio entonces no habrá sido un problema de refuerzos sino una cuestión técnica y táctica como también sucedió en buena parte del 2025.
Está claro que al plantel le falta un nueve más de raza y quizás algún otro nombre fuerte que realmente corte entradas de antemano en cuanto al desequilibrio, pero hoy por hoy no aparecen en el mercado apellidos viables y a buen precio para cubrir esos huecos que seguramente sí aparecerán en junio que es la ventana fuerte de cada año en cuanto a la oferta y la demanda. Creo que la llegada de los refuerzos y el haber sumado también a Galván será un combo donde se fortalecerá mucho el andar del equipo sobre todo en la mitad de la cancha, y si eso mejora sustancialmente por decantación el resto de las líneas también tendrán más posibilidades de brindarnos el salto de calidad que tanto queremos.
Mientras tanto no hagamos locuras con la billetera de las cuales después nos podemos arrepentir como pasó en el último tiempo, pero siempre y cuando las oportunidades sean para los que vienen asomando de atrás con mucho entusiasmo y talento y no para aquellos que desaprovechan chances semana tras semana desde el año pasado. Porque hoy varios de los pibes cuando les toca jugar están exponiendo a muchos de los grandes.
