Fue muy evidente. En La Bombonera, River fue claramente perjudicado por Nicolás Ramírez y Silvio Trucco. La terna arbitral favoreció Boca en las jugadas decisivas: la no expulsión a Paredes, la roja a Montiel pero no a Blanco y el penal no sancionado contra Otamendi son solo algunos ejemplos. Pero en las chiquitas, la balanza también se inclinó hacia un lado.
Fueron varias las acciones que marcaron el arbitraje de Ramírez y que, de una u otra forma, perjudicaron al Millonario en La Bombonera. Pero lo cierto es que en todo momento, independientemente de esas jugadas más claras o evidentes, los jueces rompieron el equilibrio con una actuación parcial a favor del local.

Ramírez tuvo una bochornosa actuación en La Bombonera
La otra estadística que expone a Ramírez
En total, Boca cometió 17 faltas, más del doble de las que hizo River (8). Lo curioso es que, con menos de la mitad de infracciones cometidas, el Millonario recibió tres tarjetas amarillas (dos por protestas de los suplentes) y dos rojas. En contraparte, el Xeneize recibió siete amonestaciones y ninguna roja.
Y la gravedad del asunto pasa el hecho de que algunas de esas faltas que cometió el eterno rival debieron ser sancionadas de diferente manera. Por ejemplo la de Paredes, quien debió ver la segunda amarilla y ser expulsado. Pero como el capitán de Boca parece jugar con un reglamento aparte, no hubo castigo alguno.
También la de Blanco contra Andrada, que fue sancionada únicamente con amarilla. Lo llamativo es que Ramírez le mostró la tarjeta roja a Montiel por una falta prácticamente igual. De más está decir que Di Lollo pudo haber visto la segunda tarjeta también en la jugada del penal a Otamendi que el juez y el VAR omitieron.
Si bien Boca cometió más del doble de faltas que River, el árbitro tuvo una evidente diferencia de criterios para castigar a uno y otro equipo. Fue muy claro el perjuicio que sufrió el Millonario en La Bombonera. Y no pasa solo por las jugadas más claras o evidentes, sino también por las denominadas “chiquitas”.
Los horrores de Ramírez y el VAR
Las polémicas llegaron en el segundo tiempo. Primero, en la jugada en la que Blanco vio la tarjeta por una fuerte infracción contra Andrada. Si bien Ramírez amonestó al lateral de Boca, desde el VAR pudieron haberlo llamado a revisar la jugada, sobre todo considerando que fue prácticamente igual a la patada de expulsión a Montiel.
Un cuarto de hora más tarde hubo una gran controversia. Leandro Paredes, ya amonestado, fue fuerte abajo contra Tomás Galván y le cometió una falta merecedora de tarjeta. Pero Nicolás hizo caso omiso al reclamo y cobró solamente falta, perdonándole la expulsión al mediocampista de Boca que, como ya se sabe, juega con un reglamento aparte.
Tan solo dos minutos más tarde, Ramírez no cobró un claro penal contra Otamendi y desde el VAR tampoco lo llamaron para revisar la jugada. El agarrón contra el capitán del Millonario fue evidente, aunque aun así Silvio Trucco decidió no citar al juez de campo para que observara la acción. Pero claro, en La Bombonera parece que River no puede tener penales.
Como si no fueran suficientes polémicas, Ramírez decidió volver a ser protagonista. Gonzalo Montiel bajó a Blanco y el árbitro no dudó en mostrarle la roja. Lo particular, aunque para nada sorprendente teniendo en cuenta cómo viene la mano, es que la falta de Cache fue prácticamente igual a la de la amarilla del propio Blanco.
No conforme aún, el juez perdonó otra expulsión para Boca: la de Alan Velasco, que simuló una falta estando amonestado y debió ver la tarjeta nuevamente. Sin embargo, Nicolás decidió no mostrarle la segunda amarilla al futbolista del Xeneize. Ramírez hizo la tarea y favoreció a Boca para que pudiera ganarle a River en un partido clave.





