Restan pocas horas para el cruce entre River y Rosario Central por el Trofeo de Campeones y la preocupación de los organizados pasa por el campo de juego. Luego de la final que disputaron hace unos días atrás el Canalla y Platense por la Copa de la Liga, el terreno del Estadio Madre de Ciudades presentó un serio deterioro que atentó contra la calidad del espectáculo. Por eso se barajó la posibilidad de cambiar de escenario, cosa que finalmente no sucedió.

Este viernes por la noche, el Millonario y el Canalla disputarán la definición del Trofeo de Campeones en un campo de juego que todavía presenta imperfecciones. Según pudo averiguar La Página Millonaria, estará un poco mejor que en el último encuentro entre Central y Platense, pero no en óptimas condiciones, como se espera para una final de este tipo.

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En las últimas horas intensificaron algunas tareas en el campo, con la idea de preparar un terreno de juego lo más presentable posible. Se utilizaron fertilizaciones foliares con el objetivo de activar y fortalecer el césped, para que tenga un aspecto saludable. Además, se colocaron unos panes de césped para lograr una mayor cobertura verde y así evitar los denominados “divots”, es decir, esos pequeños pozos que se forman durante el desarrollo del partido.

Además, los encargados de mantener el campo de juego del Estadio Madre de Ciudades implementaron el uso de tecnologías para bajar la temperatura, entre ellas unas turbinas que simulan el efecto del viento. También se aplicaron riegos cortos intermitentes para refresacar las hojas. “El terreno es perfectamente funcional en lo que respecta a parámetros tales como dureza, humedad y otros”, le confiaron a La Página Millonaria.

¿Por qué motivo se encuentra tan deteriorado el campo de juego del Madre de Ciudades?

Hay dos factores fundamentales para entender por qué el campo de juego del Estadio Madre de Ciudades sufrió algunos inconvenientes en el último tiempo y tienen que ver, por un lado, con el resembrado (el paso del pasto ryegrass perenne al bermuda), y por el otro, con el intenso calor que comenzó a impactar sobre Santiago del Estero en las últimas semanas.

Las altas temperaturas y la poca amplitud térmica, es decir, la escasa diferencia de temperatura entre el día y la noche, hacen que la planta “no pueda descansar”. Por su parte, en el Estadio Madre de Ciudades se produce un microclima especial: se acumula mucho el calor y la ventilación es limitada por la estructura misma del estadio. Este calor extremo acumulado hace que las plantas se mueran por “estrés”.