Marcelo Gallardo era lo mejor de River: pases precisos, gambetas, lujos y la perla de la tarde: un magnífico tiro libre para abrir el marcador. Pero en el segundo tiempo, una lesión en la pierna izquierda lo sacó del Superclásico y ahí el equipo perdió mucha claridad.
El capitán no podía faltar. Después de los primeros minutos, en los que tardó en afianzarse, Gallardo fue lo mejor del equipo. Otra vez, como en el clásico anterior, amargó a Boca con un precioso remate de pelota parada, que se clavó al lado del palo derecho de Roberto Abbondanzieri.
Con el diario del lunes, no faltará el que diga que también debería haber pateado el penal, pero no es momentos para especulaciones. En el segundo tiempo, Villagra se fue expulsado prematuramente y Abelairas pasó a ese sector, pero Gaitán estaba haciendo lo que quería y Leonardo Astrada tuvo que meter mano.
Maximiliano Coronel ingresó por el capitán, quien se sentó en el banco de suplentes y le pusieron una bolsa de hielo en la zona adolorida, lo que explica un poco el porqué de la decisión del entrenador. Habrá que esperar para ver qué tan grave es la molestia.
Imagen: Fotobaires.



