En 108 años de vida, este último período apenas significa una mísera parte en la historia del club. Aunque, ciertamente, conforma la parte más negra y reciente de la institución. Por eso, en este 25 de mayo, al recordar un nuevo aniversario de River, resulta indispensable hacer referencia al duro presente que atraviesa el millonario. Sobre todo, porque aquellos que forjaron esta dolorosa etapa no deben olvidar qué lugar ocuparán en la historia riverplatense.
Por un lado, se recordará a Santa Rosa y La Rosales; Leopoldo Bard y Pedro Martínez; la cancha de Dársena Sud y las mudanzas a Sarandí y Palermo; el ascenso a Primera en 1908; el campeonato amateur de 1920; las compras de Peucelle y Bernabé Ferreyra para el mote de “Millonarios”; el primer título profesional en 1932; la inauguración del Monumental en 1938; La Máquina, junto a Angelito Labruna; Sívori, Carrizo y Di Stéfano; el tricampeonato del ‘55-‘56-‘57; e incluso los 18 años sin vueltas olímpicas.
El Beto Alonso; Passarella, Fillol y Mostaza Merlo; el tricampeonato del ‘79-‘80; Ramón Díaz, Luque, Kempes y el Tolo Gallgo; el Enzo; Juan Gilberto Funes y la Libertadores del ‘86;Alzamendi y la Intercontinental; la década dorada del ‘90; Astrada, Hernán Díaz y el último gran ídolo, Ortega; la Libertadores del ‘96 y la noche del mejor recibimiento de la historia; el tricampeonato del ‘96-‘97; Gallardo, Crespo, Almeyda y Salas; las joyas de la cantera (Aimar, Saviola, Mascherano, Cavenaghi y D’Alessandro); yla Caravana Monumental para celebrar un siglo de vida como nunca antes se había visto.
Y por el otro lado, se lamentará la “gestión” Aguilar, con los papelones deportivos, los escándalos institucionales y una apremiante situación financiera; las mil y un obras para la supuesta comodidad de los socios; los cuatro campeonatos en ocho años; el museo que debió inaugurarse ¡hoy!; la controvertida concesión para el reemplazo del autotrol por una pantalla que jamás se agrandó; y el eterno desfile de jugadores para una conveniencia ajena a la del club.
Las insufribles eliminaciones coperas; la última posición en el Apertura 2008; la censura a los hinchas; el maltrato al socio; la impunidad de quienes se creyeron dueños del club para albergar allí sus propios negociados; y un desprestigio a nivel nacional e internacional que jamás será perdonado. Ahí, de ese lado y bien marginados, quedarán aquellos que nos robaron todo este tiempo de gloria.
Foto: La Página Millonaria.



