A pesar de que le restó importancia al dibujo táctico, Juan José López tuvo un gran acierto con 3-4-1-2 utilizado en el Superclásico y podría repetir a todos los titulares cuando visite a San Lorenzo. ¿Habrá mismo equipo de un partido a otro?
Muchas cosas cambiaron en River durante los primeros ocho días de trabajo con el nuevo DT. Juicio de valores al margen, el Negro López no sólo le sumó intensidad y frecuencia a las prácticas, sino que también modificó el tablero con respecto al que aplicaba Angel Cappa.
En defensa, Alexis Ferrero actuó como líbero, mientras que Jonatan Maidana se encargó de marcar a Pablo Mouche y el paraguayo Adalberto Román hizo lo propio con Martín Palermo. Paulo Ferrari se sumó a la línea de volantes, con todo el costado derecho a su su disposición.
Matías Almeyda y Walter Acevedo se complementaron en el círculo central, anulando fácilmente a Juan Román Riquelme y sus acompañantes. Roberto Pereyra ocupó la banda izquierda, con la obligación de colaborar en la recuperación, aunque sin tanto recorrido como el Loncho en el otro sector.
Erik Lamela fue el enganche, mientras que Ariel Ortega contó con libertad para moverse en todo el frente de ataque y Mariano Pavone fue la referencia principal adelante. Varios jugadores llegaron a posición de gol -más allá de que tuvieran la chance o no de rematar- y Boca no tuvo demasiadas pistas en la marca.
El esquema empleado por JJ aportó flexibilidad para acomodarse a las situaciones que se le presentaron y fue compacto, sin mucho espacio entre cada línea. La garra y actitud siempre estuvieron, la producción ofensiva fue variada y, si Ferrari se recupera, en el Bajo Flores se repetiría por primera vez una formación en este torneo.
Imagen: Fotobaires.



