Juan José López utilizará la dosis justa entre futbolistas creativos, con Ariel Ortega como abanderado, y de recuperación para enfrentarse a un Boca cuyas figuras son Juan Román Riquelme y Martín Palermo.
Faltan pocas horas para la gran cita en el Monumental y del lado de River ya está confirmado el equipo, más allá de que JJ no lo hizo públicamente. El DT reunió a los titulares durante 15 minutos en el círculo central para inculcarles conceptos fundamentales para el Superclásico, donde utilizará un dibujo táctico muy flexible desde las características de sus dirigidos en función de los sectores que ocuparán como punto de partida.
Un 4-2-3-1 sería el esquema empleado, aunque los primeros minutos serán fundamentales para que haya variantes, de acuerdo a los escenarios que se presenten. Paulo Ferrari tendrá libertad para recorrer toda la banda derecha, ya que Jonatan Maidana, Alexis Ferrero -puede desempeñarse como líbero cuando haya tres en el fondo- y Adalberto Román son centrales por naturaleza y están preparados para integrar una defensa menos poblada.
No habrá marca personal sobre Riquelme, pero Matías Almeyda y Walter Acevedo se complementarán para reducirle espacios e impedir que tenga tiempo suficiente para pensar. También deberán estar atentos para que Jesús Méndez y Matías Giménez no se suelten fácilmente por las bandas, misión a la que estarán abocados Ferrari y Román en situaciones determinadas, especialmente para que Clemente Rodríguez no inquiete por izquierda.
En la última línea, la atención estará focalizada en que Martín Palermo no sea abastecido por Pablo Mouche en los metros finales, donde el poder goleador del primero y la velocidad de su acompañante pueden ser un cóctel peligroso. La pelota parada será otra preocupación: Christian Cellay, Juan Manuel Insaurralde, Sebastián Battaglia y el mencionado Palermo son armas en el juego aéreo, razón por la cual JJ López tendrá que elegirbien las marcas.
¿Cómo puede lastimar River? La potencia y capacidad goleadora de Mariano Pavone entusiasman tanto como la presencia del Burrito, ya que en partidos de semejante relevancia es un símbolo millonario. Erik Lamela y Roberto Pereyra tienen una mezcla interesante entre dinámica y habilidad para ser desequilibrantes contra un Boca que seguramente sufrirá algunos desacoples porque pasará de un 3-4-1-2 a un 4-3-1-2, sin demasiadas prácticas para adaptarse al funcionamiento.
Sin embargo, la premisa básica será el orden, la garra e inteligencia para ganar en todos los sectores y aprovechar las chances en el área de enfrente. Más de 55.000 fanáticos acompañarán a River cerca del campo de juego, en lo que será una noche festiva e iluminada en las tribunas. Con semejante apoyo, el equipo deberá estar a la altura de las circunstancias para que el Monumental viva una velada gloriosa como se lo merece la gente por tanta pasión.
Imagen: FotoBaires / Archivo.



