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River Plate Entrevista

"No es fácil ser Gallardo"

Rodrigo Sbroglia, ex asistente personal de Gallardo en River, pasó por el podcast de La Página Millonaria para recordar sus cinco años en el club y contar imperdibles anécdotas de la etapa más gloriosa para el Millonario. ¡Escuchá!

"No es fácil ser Gallardo" (Foto: Gentileza Rodrigo Sbroglia)

Por
Nicolás Franciulli

Rodrigo Sbroglia es de aquellos integrantes de un equipo que no entran a la cancha ni deciden un partido, pero que forman parte de toda una organización que posibilita conquistar títulos. En su calidad de asistente personal de Marcelo Gallardo, vivió cinco años gloriosos en River, fue testigo de jornadas épicas para los hinchas y tiene millones de anécdotas por contar. En una nota con el podcast de La Página Millonaria, repasó su trabajo en el club y destacó la personalidad del Muñeco para ocupar el banco del Más Grande. ¡Escuchá!

"Rorro", como lo dicen habitualmente, contó que su relación con el ídolo Millonario comenzó en 1994, cuando se acercaba al club por su amistad con José Luis Villarreal. A raíz de su conexión con Villita (que militó en Núñez de 1993 a 1995), empezó a compartir comidas y salidas con un entonces joven Gallardo. Sbroglia también era futbolista y en esa época jugaba en el ascenso. 

El fútbol los separó porque el de Merlo hizo una carrera en Europa y Rodrigo debutó en Deportivo Armenio para después emigrar a Costa Rica y Estados Unidos. Cuando el Muñeco regresó a Argentina en 2003 volvieron a coincidir, aunque su relación se hizo más fuerte muchos años después cuando el entrenador agarró Nacional y Rorro tenía una empresa de representación de jugadores. 

"Cuando vuelve de Uruguay, que se toma ese tiempo sabático, ese año lo compartimos todo. Todas las mañanas desayunábamos ahí en Martínez, él me citaba y yo dejaba a las nenas en el colegio e iba para allá. Yo siempre cuento que era muy gracioso porque a veces estábamos tres, cuatro horas y no me hablaba", recordó sobre ese año 2012 y afirmó que Gallardo utilizó ese tiempo para estudiarlo. 

Rodrigo Sbroglia
Rodrigo Sbroglia en el festejo por la Recopa 2016 (Gentileza Rodrigo Sbroglia)

"Y cuando le llega la posibilidad de River, me llama a comer a Palermo y cuando llegamos estaba todo el cuerpo técnico sentado que nadie sabía nada de lo de River. Bueno, nos sentamos y él dijo: 'A partir de hoy Rorro se suma a nuestro equipo de trabajo, va a ser mi mano derecha'. Yo no sabía de qué hablaba y a la tarde nos volvió a citar y nos contó que estaba la posibilidad de River", añadió sobre su desembarco a Núñez en junio de 2014 de la mano del Muñeco. 

Sus funciones eran variadas: asistir a Gallardo en lo que necesite y ser el nexo entre los futbolistas y el cuerpo técnico. Eso sí, respetando la privacidad de cada lado.  "Los jugadores podían hablar cualquier cosa que no salía de ahí y lo mismo del otro lado. Ahora, por ejemplo: si veía a un jugador que tenía algún problema personal, yo sí iba y le decía a Marcelo. Yo era ese nexo y no era fácil. Una persona muy importante en mi carrera que es Jorge Burruchaga, una vez me dijo: 'El puesto tuyo es uno de los más difíciles que vi en el fútbol'", detalló acerca de la dificultad de su trabajo. 

Rodrigo Sbroglia
Rodrigo Sbroglia nació el 10 de octubre de 1974 (46 años)

De su cercanía con el Muñeco, Rodrigo reconoció que nunca fue amigo e incluso lo destacó como algo positivo para su desempeño porque "no fue obsecuente" en sus comentarios. "Siempre lo traté de ayudar. No es fácil ser Gallardo, no es fácil. Todo el tiempo tener que estar tomando decisiones en momentos de definiciones", indicó. 

Rorro afirmó que lo que más disfrutó de sus cinco años en el club fue su relación con los jugadores. De hecho, aseguró que le quedó amistad con muchos de ellos como con Nahuel Gallardo. "De las cosas que más disfrutaba era esa hora y media después de la cena que en la mesa de la concentración se quedaba tal vez Marcelo con el cuerpo técnico, Rodolfo, Enzo, Eduardo Barrionuevo y yo me desesperaba por irme. Marcelo me decía, '¿adónde vas?' Y los pibes me llamaban desde la concentración", recordó. 

Rodrigo Sbroglia
Después de River, Rodrigo fue Mánager en Deportivo Armenio y hoy es Director Deportivo de Acassuso (Gentileza Rodrigo Sbroglia)

Su salida de River se dio en noviembre de 2018 y el DT indicó que fue por el desgaste que provocó el tiempo. Actualmente, Sbroglia está muy cómodo como director deportivo de Acassuso y se siente profundamente agradecido a lo vivido con el Muñeco. Consultado si volvería a trabajar con él, dijo que primero le gustaría tener una charla. "Antes que pase eso tendríamos que tener una charla, preguntarnos por qué pasó. Yo preguntarle a él por qué tomó la decisión. Estoy seguro que en algún momento nos vamos a encontrar porque no pasó nada. Soy un agradecido a Marcelo, al club, amo a River, mi viejo es vitalicio y ojalá algún día pueda tener la chance de volver", concluyó. 

 

La frase premonitoria de Gallardo tras el 2-2 contra Tigres en la Copa Libertadores 2015

"Estábamos con Marcelo arriba en la cabina los dos, que nos miraban con el woki toki y cuando bajamos esas escaleras de la cancha de Tigres, que tardamos como cuatro horas para bajar, él venía exultante. Se dio vuelta y me dijo: 'Ahora vamos a ganar la Copa'". 

El partidazo de Teo Gutiérrez ante Cruzeiro en el Mineirao

"Otro partido terrible que recuerdo fue el de Cruzeiro, que me acuerdo que Teo a todo el mundo le decía: hoy lo gana Teófilo. El baile que le dimos a Cruzeiro, la gente nos aplaudía. Cuando nosotros bajábamos, la gente nos decía que debíamos estar orgullosos del juego del equipo".

¿Cómo vivió con Gallardo la final de la Libertadores 2015?

"Yo creo que esa fue una noche épica. En la previa nosotros teníamos que estar bastante camuflados, no podíamos acercarnos al plantel y me entero después que para la gente de la Conmebol la persona a buscar no era él, era yo. Porque ellos sabían que si me encontraban a mí, lo iba a encontrar a él. Después lo vimos donde todo el mundo sabe que pudimos ver el partido, nos empapamos y 10 minutos antes me quería ir porque sentía que tenía que ir a abrazar a cada uno de los chicos. En el primer gol nos abrazamos, en el segundo más y en el tercero, yo reconozco como tipo de fútbol, que hasta que no pita el árbitro no se festeja, pero yo no podía creer que Marcelo seguía igual de enchufado. Faltaba un minuto y seguía rompiéndome los huevos y yo decía hasta cuándo. Cuando pitó fuimos al vestuario los dos solos emocionados y yo estaba desesperado por irme a festejar y no me decía nada. "¿Vamos?". "No, anda vos si querés", me decía. Y en un momento lo convencimos porque vinieron dos, tres jugadores a verme y salimos a la cancha. Ahí le perdí el rastro porque me fui a festejar con los pibes".

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