El Burrito dijo que los inconvenientes que hay entre la dirigencia y los empleados ensucian a River. Reiteró que le gustaría volver al club después de las elecciones y le agradeció al hincha por el cariño de siempre.
Ariel Arnaldo Ortega continúa participando de amistosos en los que se lleva todas las miradas. Anoche le tocó jugar en Santiago del Estero, desde donde se refirió al problema que hay entre la dirigencia y los empleados del club, que amenazan con realizar un paro por la falta de pagos.
Sin polemizar, lamentó que el nombre de River se manche por estos inconvenientes: “No me gusta opinar sobre las cuestiones políticas del club porque no sé verdaderamente lo que ocurre. Me enteré por ustedes que hubo un paro de los empleados del club, pero esas cosas ensucian a la institución y a River, que es una de las entidades más grandes del mundo”.
El Burrito, alejado de Núñez a nivel profesional desde diciembre de 2010, reiteró que aceptará una propuesta para volver a River a trabajar, pero sólo si se lo ofrecen luego de las elecciones, para no tomar partido por ningún candidato.
“Por supuesto que quiero volver a River, pero dejaré pasar este año, ya que en River están por cambiar las autoridades o seguirán los que están. Ojalá pueda trabajar en el club”, deseó.
Mañana se cumplirán dos meses desde la despedida del máximo ídolo de los últimos veinte años. El jujeño recordó esa inolvidable tarde en el Monumental y le agradeció al hincha por una histórica muestra de cariño.
“Sentí mucha emoción. Me temblaban las piernas al ver lo que me regalaba la gente, su cariño y su respeto. No hay palabras para describir lo que sentí en ese momento. Siempre voy a estar agradecido por el cariño”, cerró.



