Almeyda deja River con varias cosas para rescatar. Haber agarrado al equipo en el momento más duro de la historia, mantener a un vestuario unido durante más de un año y darle rodaje a los juveniles del club fueron sus mayores logros.
El ciclo de Matías Almeyda llega a su fin. Más allá de que se defina esta tarde si dirige o no los dos partidos que quedan, el Pelado dejará su cargo en River, donde dejó varios aspectos para destacar.
Comenzó su carrera como técnico demostrando el mismo coraje que como jugador: después de descender, no se escondió ni se achicó y agarró la dirección técnica del club más grande del país en el peor momento de su historia.
Con aciertos y errores, Almeyda se animó a tener su primera campaña como entrenador al frente de un plantel repleto de presiones y sin margen de error, y logró el tan ansiado regreso a Primera.
Los pibes del club tuvieron más protagonismo que en ciclos anteriores, y pudieron aportar cosas importantes durante el paso del Pelado. Lucas Ocampos, Diego Martínez y Augusto Solari debutaron durante su paso por el Millonario, mientras que otros con poco rodaje hasta aquel momento -Leandro Chichizola, Ezequiel Cirigliano, Germán Pezzella, Leandro González Pirez, Ramiro Funes Mori- lograron ganarse un puesto y la confianza del entrenador.
Otro de los ítems en el haber de Almeyda es la contención del grupo. Con sus viajes a Nordelta, logró mantener al plantel unido en todo momento, incluso cuando las cosas no salían y el ascenso corría riesgo. A excepción de la polémica salida de Fernando Cavenaghi y Alejandro Domínguez, logró mantener un vestuario en paz durante casi un año y medio.
Su ciclo está prácticamente terminado y seguramente Almeyda tendrá muchas cosas para analizar y corregir en su carrera como técnico, pero puede irse sabiendo que en su paso por River cumplió con lo esencial y dejó varios motivos para salir con la frente en alto.



