Ya recuperado de la contractura, el uruguayo estuvo desde el arranque y nuevamente fue determinante. Generó peligro constantemente y, de no ser por el travesaño y Campestrini, hubiera coronado una tarde bárbara con un grito.
Era la chance para mostrar que el partido contra Newell’s no fue casualidad. Rodrigo Mora jugó un partido espectacular y dejó en claro que, estando bien acompañado, puede ser determinante en el ataque millonario.
En un primer tiempo sin muchas luces, el uruguayo volvió a mostrar el buen cabezazo que tiene, pero la mala suerte lo “persigue” cuando de centros se trata (contra Vélez su cabezazo dio en el travesaño, ante Racing Saja le sacó un remate bárbaro): su cabezazo dio en el ángulo izquierdo.
Pero el uruguayo siguió intentando y en el complemento tuvo dos chances más: la primera fue atorada muy bien por Campestrini, mientras que la segunda fue un mano a mano que Mora definió bien, aunque su remate dio en la cara del arquero y fue despejado en la línea por un defensor.
No conforme con esto, el charrúa fue por más y se disfrazó de asistidor para que Carlos Luna comenzara a liquidar el partido en Sarandi con un centro perfecto. Minutos después, asistió de “sombrerito” a Manuel Lanzini, aunque el tiro del pibe se fue desviado.
No pudo gritar, pero dejó la sensación de que es el acompañante ideal para el nueve de turno, ya sea David Trezeguet, Funes Mori o Luna. Si mantiene el nivel, Mora será determinante en la segunda mitad del campeonato.



