Banfield pide 20 millones de pesos por un jugador de 30 años y Newell’s pretende vender a Formica a precio europeo, cuando el volante debutó hace cuatro años y -si bien es un buen jugador- no por nada todavía no emigró. Con Europa en crisis, los clubes argentinos deberían reamoldarse al mercado local, que hoy es tan precario tanto para los grandes como para los chicos.
La historia es harto conocida. Tiempo atrás, los denominados clubes grandes se nutrían de sus Inferiores y de aquellos jugadores promesa que surgían en el fútbol local. Este último tipo de adquisición implicaba un refuerzo deportivo para los planteles y una inversión a futuro en lo económico, ya que esos jugadores se revalorizaban vistiendo una camiseta de mayor prestigio y poco tiempo después eran revendidos a Europa a cifras ampliamente mayores. Pero a fines de la década del 90 y a principios de ésta, los clubes chicos empezaron a negociar sus figuras directamente al exterior. Hubo factores que resultaron determinantes para que ello ocurriera: la necesidad de estas instituciones de lograr mejores réditos por sus joyas y el incontrolable interés de los europeos en adquirir jugadores cada vez más jóvenes, sin experiencia “grande” previa.
Sumado a ello, el fútbol argentino se convirtió en una plaza ineludible para la apertura de nuevos y adinerados mercados (como México y Rusia en su momento), y al mismo tiempo vio crecer una reciente y bienvenida escalada deportiva de aquellos clubes chicos. Por lo que las figuras de equipos como Banfield, Lanús o Huracán, entre otros, pasaron a resultar inaccesibles para los denominados grandes. Sin embargo, ahora, crisis europea mediante, los clubes chicos no logran colocar tantos jugadores en el exterior como quizá lo hicieron en temporadas pasadas. Aunque lejos de amoldarse a estas nuevas circunstancias, mantienen la cotización de sus jugadores a precios europeos, aún cuando de interés local se trata.
Hace un mes, Newell’s le exigió a un River urgido en incorporar refuerzos 5 millones de dólares por Mauro Formica. Desde el conjunto de Núñez accedieron a pagar esa insólita suma para el ámbito local, pero luego los dirigentes rosarinos desecharon la oferta porque pretendían 5 millones libres de impuestos. Sí, incluso eso… Todo cuando se trata de un buen volante de 22 años, pero que debutó hace cuatro años en Primera y no por nada todavía no lograron ubicarlo en el exterior. Difícilmente un crack sobreviva tanto tiempo en el fútbol argentino. Y ahora, Banfield exige la misma suma (20 millones de pesos, aproximadamente) por Walter Erviti, un gran y habilidoso jugador, pero que a sus 30 años cuenta con un valor de reventa bastante inferior a lo que pide el Taladro.
Claro que ésta no es una costumbre regional, sino más bien argentina. “No es lo mismo una oferta de Alemania, que de River o Chile”, explicó esta semana Claudio Tessa, gerente del Audax chileno, cuando le consultaron por la cotización de Marco Medel, el enganche juvenil que la temporada pasada fue considerado el mejor proyecto del fútbol trasandino. Y claramente no lo es, al menos cuando la intención es vender. Un club que pretende vender, ajusta sus pretensiones al mercado. Newell’s y Banfield no lo hicieron, un tanto porque no quisieron y otro tanto porque siguen soñando con una realidad que ya no es tal para el ámbito local.



