El pibe, que nuevamente ingresó en gran nivel contra San Lorenzo, explicó que los juveniles sienten menos presión por el enorme presente de River. Se quedará con la 10 que dejó libre Lanzini para la Sudamericana.
River volvió a ganar, gustar y golear. Tras recuperar el lugar de pertenencia al salir campeón, el Millonario perfeccionó su juego y tuvo un arranque de temporada ideal, que además les permitió a los pibes jugar con la libertad que no tuvieron en los peores años de la historia.
Tomás Martínez, quien debutó con Ramón Díaz durante 2013, marcó diferencias entre aquel momento y el actual, en el que puede ponerse La Banda sin la presión que significaba tener que lograr un título.
“Con el resultado cero a cero hay más presión, pero al estar tan bien el equipo, con tantas ganas, los chicos entramos con menos presión y disfrutamos más del partido”, señaló en declaraciones que reprodujo el diario Olé.
Razón no le falta al juvenil, porque junto a Lucas Boyé y Sebastián Driussi lograron acoplarse muy bien en el funcionamiento colectivo de un equipo que revolucionó el torneo en sus primeras cinco fechas.
A los 19 años, Martínez se quedó con la 10 que dejó libre Manuel Lanzini para la Copa Sudamericana. Será el heredero de la camiseta más emblemática del fútbol argentino.
Del gusto de Gallardo, es el reemplazante natural de Leonardo Pisculichi y, con la triple competencia, tendrá varias oportunidades para dar el salto definitivo y mostrar que puede ser el conductor del Más Grande.
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