Los hinchas de River llegaron desde temprano al Monumental, por recomendación del club pero también por las enormes expectativas que había para volver a casa. Con algo de demora, los 83.198 espectadores fueron ingresando a las tribunas y se encontraron con un panorama completamente distinto al paisaje que habían visto hace cuatro meses atrás, cuando el equipo del Muñeco se despidió de su gente con una derrota contra Rosario Central. Con la inauguración de tres nuevas tribunas, los fanáticos del Más Grande se entusiasmaron desde temprano y le pusieron color a una tarde extremadamente calurosa.

 

Luego del merecido homenaje de los campeones del mundo de 1978 y 1986 para Franco Armani, Roberto Ayala y Pablo Aimar, llegó la hora de la verdad: el equipo de Martín Demichelis comenzó dominando las acciones frente a Argentinos Jrs. y los hinchas acompañaron durante esos primeros minutos con un aliento ensordecedor. La popular, explotada de público, marcó el ritmo con los bombos que se ubicaron en el sector inferior. En la cabecera Centario se vivó un panorama similar. Fiesta total.

Por su parte, en la platea San Martín inferior tuvieron un partido aparte. A pocos centímetros del banco de suplentes, los hinchas allí ubicados no perdieron detalle de las indicaciones que dio Martín Demichelis y vivieron una experiencia única. Un lugar de privilegio para ver con detalle cada movimiento. Claro que a la hora de alentar y empujar desde un costado, se levantaron al unísono de todo el estadio para convertir al Monumental en una verdadera caldera.