La última línea de River no logró responder en ningún momento. Fue responsable de los dos goles de San Lorenzo, que no fueron más por Barovero. Sin recambio por las lesiones, Ramón Díaz deberá aceitar esa zona.
Cuarenta segundos tardó la defensa de River en dar un adelanto de lo que sería el peor partido desde que regresó Ramón Díaz.
La última línea del Millonario tuvo un nivel pésimo durante los noventa minutos. Ya en la primera jugada no pudieron sacar la pelota después de varios rebotes, a los que siempre llegaron antes los jugadores de San Lorenzo.
Pero ni el gol los despertó. Tanto Gabriel Mercado como Leandro González Pirez y Jonathan Bottinelli se cansaron de correr desde atrás a los delanteros rivales en ese primer tiempo desastroso.
En el segundo tanto también perdieron la marca y, como si fuera poco, cinco minutos después dejaron que Mauro Cetto ensayara una chilena que sacó Marcelo Barovero al corner.
En el complemento, Ramón puso a Leonel Vangioni de tres para formar una línea de cuatro, pero se mejoró poco y nada: la llamativa lentitud de Bottinelli -que casi hace un penal- y la distracción de González Pirez -que por perder una pelota estuvo cerca de generar el tercer gol- dejaron en evidencia las falencias defensivas.
Es sólo un partido y River sigue estando entre los primeros del campeonato. Pero afuera no hay recambio por las lesiones -hoy tuvo que ir al banco el juvenil Éder Álvarez Balanta- y hay mucho por mejorar. Porque lo de esta tarde no puede repetirse.



