(Incluye video) El Mencho fue un delantero destacado de la década del ’90, capaz de hacer goles espectaculares o mandar la pelota a una tribuna con sus violentos remates. Ganó ocho títulos entre sus dos etapas.
Las páginas doradas de River tienen un lugar exclusivo para ídolos privilegiados como Angelito Labruna, Enzo Francescoli, Amadeo Carrizo o Ariel Ortega, entre otros. Sin embargo, hay otros jugadores que supieron dejar su huella y ganarse el cariño de los hinchas a través de goles, jugadas, carisma o situaciones especiales.
Ramón Ismael Medina Bello, nacido el 29 de abril de 1966 en Gualeguay (Provincia de Entre Ríos), fue un artillero importante con la banda roja sobre su pecho. En total, jugó 212 partidos oficiales (40 internacionales) en River, donde marcó 70 goles (13 en copas). Conformó una gran dupla con Ramón Díaz y, posteriormente, fue dirigido por él.
Llegó en 1989, proveniente de Racing, y culminó su primera etapa en 1993, cuando se fue al Yokohama Marinos (Japón), meses antes de ser convocado para el Mundial en Estados Unidos. El Mencho volvió en 1996 e integró el plantel de la Copa Libertadores y la Supercopa a fines de 1997, año en que Ramón dejó libre al ídolo de Mariano Pavone.
Además, dio seis vueltas olímpicas en torneos locales y más allá de que no tenía una técnica depurada, muchos guardan un grato recuerdo de él. ¿A qué se dedica hoy? Hace poco fue técnico de Berazategui (Primera C) y su hijo, Mauricio, es uno de los atacantes suplentes de Dock Sud, club donde Medina Bello es muy querido.



