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Entre deudas y sinvergüenzas

River se reunirá este lunes con algunos jugadores que fueron borrados del plantel y que reclaman deudas económicas.

Mañana habría reuniones con algunos de los jugadores que fueron borrados del plantel y que reclamaron ante Futbolistas Agremiados que el club mantiene deudas con ellos. Sí, justo esos que jamás estuvieron a la altura de la camiseta y que son grandes responsables de este preocupante presente, se dan el lujo de reclamar ¿lo que les corresponde? A juzgar por su desempeño, deberían pedir disculpas, agradecer y quedarse en River entrenando con la Tercera.

Entre quienes reclaman, hay de todo y para todos los gustos. Jugadores de la casa, o mejor dicho, a los que River les dio una casa; jugadores que no nacieron en la institución pero que aquí se dieron el lujo de conocer un club grande, sin dudas lo más grande que vayan a conocer en sus carreras; y hasta jugadores que -una vez en Núñez- se perjuraron hinchas de La Banda desde su infancia.

Mauro Rosales, Rodrigo Archubi, Nicolás Navarro, Facundo Quiroga, Diego Barrado, Nicolás Sánchez y Martín Galmarini son los siete protagonistas que hacen bandera de sus derechos y que bien cuadran dentro de esos grupos. Aunque cada caso es particular, y si bien pretenden lo que estipula sus contratos, a juzgar por sus desempeños durante sus largas y extensas vacaciones en el club, no se admite la forma en la que decidieron llevar acabo esos reclamos.

En especial Rosales y Archubi. El delantero pasó lesionado gran parte de los tres años y medio que estuvo en el club, y lo que es peor, convirtió apenas 5 goles en los 79 partidos que jugó. Mientras que el volante fue la máxima expresión de apatía jamás vista, aún cuando se supo cuestionado hasta lo imposible por el hincha. Nunca comprendió en dónde estaba jugando y el doping positivo que se le detectó en octubre de 2009 fue otra prueba más de su desinterés.

En tanto, Navarro y Quiroga deberían agradecerle a la incompetencia de Aguilar la chance de vestir esta camiseta. Al momento de venir a River, los dos estaban estancados en Europa y no dudaron ni un instante en regresar al país de la mano de un grande. Pero ahora, desagradecidos, reclaman en los escritorios lo que no supieron ganarse en la cancha. Tales también son los casos de Barrado, Sánchez y Galmarini, otros tres que han tenido sobradas oportunidades de mostrarse y, alternando más malas que buenas, nunca llegaron a explotar.

Entonces, en dónde está la supuesta deuda que River mantiene con estos personajes. ¿En lo económico? Poco les importó la dificultad económica del club al momento de poner el gancho para transformarse en jugadores de La Banda. En cambio, ahora que les toca irse por su propia ineptitud, se rasgan las vestiduras para reclamar el cumplimiento de sus contratos. Vaya a uno a saber cómo les da la cara, cuando tuvieron de compañeros a ídolos y multicampeones del club, como Gallardo y Almeyda, que han cobrado durante meses según su productividad. Sinvergüenzas, sólo eso.

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