Trezeguet estuvo desabastecido durante todo el partido y no tuvo ni una chance. Lejos del arco, debió bajar a veces hasta la mitad de cancha para entrar en contacto con la pelota.
El Monumental estaba preparado para “El Retorno del Rey”. David Trezeguet volvía después de su tendinitis que no le permitió estar ante Tigre y su presencia prometía calidad y peligro para el arco rival.
Sin embargo, el francés estuvo muy lejos de regresar con gol, ya que no tuvo ni una chance concreta de gol.
Ni la dupla de volantes que comenzó el partido -Carlos Sánchez y Manuel Lanzini- ni la que finalizó jugando -Keko Villalva y Juan Cazares- pudieron encontrar al goleador millonario, que no recibió nunca un centro. Sí, ni siquiera un centro en 90 minutos.
Afectado por el ultradefensivo planteo de San Lorenzo, David debió bajar hasta mitad de cancha en reiteradas ocasiones y ahí fue cuando se vio lo mejor de su partido, con los cambios de frente que deslumbran porque -como remarcó Matías Almeyda en conferencia de prensa- hacen pensar que Trezeguet tiene “ojos en la nuca”.
El goleador de River todavía no pudo convertir en lo que va de la temporada, y estuvo muy desabastecido en los tres partidos que jugó.
La idea de Almeyda era armar el equipo en torno a Trezeguet durante esta campaña, pero el Pelado tendrá que trabajar mucho en lo colectivo para que se vuelva a ver al Rey David.



