Si hay un jugador por el cual los hinchas se pararían a aplaudir y a cantar en el Monumental sería por Enzo Pérez. De a ratos parece que no alcanzan las palabras para definir la estadía del mendocino en el club de su vida y para explicar todos sus actos de amor y compromiso con la camiseta que mejor le queda. Se va el 2021 y sin dudas será un año que Enzo nunca olvidará porque le pasó de todo, desde ser arquero hasta lesionarse gravemente un brazo. 

 

El año para Enzo arrancó con un título, la Supercopa Argentina 2019, el sexto vistiendo el Manto Sagrado. Como siempre, los festejos en Santiago del Estero tras vencer a Racing dejaron las típicas fotos de Enzo haciendo alguna locura o simplemente mostrando toda su felicidad por un nuevo logro, logro que siempre tendrá un sabor distinto por conseguirnlo en el club del cual es hincha.

Luego de eso llegó la noche del 19 de mayo en el Monumental, donde Enzo pasó a ser (si es que todavía algunos dudaban si lo era) ídolo de River. Sin arqueros debido a un brote masivo de contagios de Covid-19, el mendocino le dijo a Gallardo que quería ir al arco para no dejar solo a sus compañeros y así fue. Se calzó los guantes que le prestó su amigo Lux, buzo, short y medias verdes, botines negros e hizo historia contra Independiente Santa Fe, atajando algunas pelotas y defendiendo el arco más grande del continente estando lesionado.

Después, en el mes de agosto, el volante se vistió de goleador, por si le faltaba ocupar alguna posición. Marcó dos goles en dos partidos consecutivos en los que River necesitó algo mas que solo fútbol para ganar. Anotó de forma agónica el 2-1 ante Sarmiento en Junín y a la fecha siguiente, contra Aldosivi en el Monumental, definió de palomita en el segundo tiempo para marcar el 2-0 definitivo.

Se fisuró el pie en el Superclásico contra Boca por la Liga Profesional y pese a que quería estar de todas formas, se perdió el partido siguiente con Banfield. El 22 de noviembre llegó la peor noticia de su año y el destino le jugó una mala pasada: al igual que con Pinola a principios de año, Enzo se lesionó en la cancha de Platense tras una desafortunada caida que terminó con la luxación de uno de sos codos y la péstima noticia de que se perdería el resto del año.

La lesión lo privó de estar en la cancha pero de ninguna manera lo privó de sus compañeros. El mendocino siguió acompañando a su equipo en todos los partidos y lógicamente estuvo presente en los festejos de la Liga Profesional y el Trofeo de Campeones, el séptimo y octavo título respectivamente desde que es jugador de River. Se espera que para la pretemporada ya pueda empezar a trabajar con sus compañeros y así uno de los emblemas de la institución y de los hinchas irá por un 2022 con más títulos y más grandeza, porque para eso se prepara.