El arquero respondió bien en las veces que Olimpo lo exigió, después de una semana que lo tuvo en el ojo de la tormenta por la renuncia del Pato Fillol.
Juan Pablo Carrizo se repuso de los golpes recibos en las últimas semanas. River no se fue derrotado de Bahía Blanca gracias a sus atajadas y, claro, a la fortuna, por los dos remates que dieron en los palos.
En el primer tiempo, el arquero le tapó un remate de media distancia a Aguirre y también ahogó el gol de Magiolo en la boca del arco, después de un pelotazo largo que dejó pagando a los defensores de River. El punto flojo fue el tiro libre de Rolle, que dio en el palo izquierdo y le pasó por debajo del cuerpo.
Ya en la segunda mitad, Olimpo apretó aún más, pero Carrizo se mostró firme para seguir tapando remates desde lejos y saliendo rápido para atorar a Magiolo en un mano a mano clarísimo. También tuvo una cuota de fortuna, después del cabezazo de Aguirre que dio en el travesaño. Pero al fin de cuentas, Carrizo volvió a ser Carrizo.



