A comienzos de este siglo, un joven Lionel Messi estuvo en River con el objetivo de probar suerte para jugar en el Millonario. Lógicamente, no tardó en demostrar sus aptitudes que maravillaron a los captadores de aquel momento, aunque por una negativa de Newell’s el Más Grande no pudo contar con el prometedor futbolista, que tras esto fue reclutado por el Barcelona para comenzar su historia en el club catalán.

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En las últimas horas, el campeón del mundo y capitán de la Selección Argentina, de 38 años, se volvió a referir a su frustrado pase por el Millonario. En charla con el programa Nadie Dice Nada, de Luzu TV, Messi reconoció que llegó a River por iniciativa propia y que el club accedió a hacerse cargo de su tratamiento de crecimiento, pero todo se truncó cuando la institución rosarina no accedió a liberar su ficha.
“Fui a River por mi cuenta e hice una prueba. Estuve entrenando y River me dijo que se iba a hacer cargo del tratamiento, me tenía que quedar en la pensión. Me dijeron que por el pase no podían hacer nada, que tenía que ir yo a sacar el pase a Newell’s. Cuando fui a pedir el pase no me lo daban, era muy difícil. Ahí se cortó todo y después apareció el Barcelona”, reconoció el actual jugador de Inter Miami.
La trastienda del paso de Messi por River
A fines de 1999, tres chicos de la categoría 87 de Newell’s fueron ofrecidos por Francisco Vairo, formador de las inferiores de La Lepra, a la filial que River tenía en Rosario. De uno de ellos nunca se conoció el nombre, mientras que los otros dos eran un delantero con porte clásico de N°9 llamado Leandro Giménez y un 10 de contextura mínima llamado Lionel Messi.
Los chicos viajaron desde Rosario hasta Buenos Aires en un Fiat 147 para realizar la primera prueba que se hizo en canchas del predio de Ciudad Universitaria, cercanas al Monumental, y quien estuvo a cargo de la misma fue Eduardo Abrahamian, entonces responsable de las divisiones infantiles de River, quien preparó dos equipos, con la particularidad de que dejó a Lionel Messi en el banco de suplentes de uno de ellos.
De aquel día Leandro Giménez, el delantero que viajó con Messi y que había comenzado como titular, contó en una entrevista que dio a TyC Sports: “Leo arrancó en el banco, entró en el segundo tiempo y en la primera jugada recibe la pelota de espalda en la puerta del área, hace un movimiento, se pone de frente al marcador central, le tira un caño, patea al arco y obviamente fue gol“.

Leandro Giménez, con el N°7 en el short, y Lionel Messi, en el medio de la fila de abajo, parte de la histórica categoría 87 de Newell’s.
A los tres chicos les pidieron que regresaran a la semana siguiente, pero fundamentalmente Leo Messi. “Siempre pedía la pelota, siempre la quería tener”, dijo Abrahamian, fueron titulares esta vez y ese día, además, el otro punta que jugó en el equipo fue nada menos que Gonzalo Higuaín.
De aquella segunda prueba, Giménez relató: “Fue una muy buena práctica. Lionel se lució con sus jugadas. Ganamos 14 o 15 a 0 y Leo hizo 8, 9 o 10 goles, quedaron encantados con él, no lo podían creer porque era muy chico y jugaba así. Terminamos de hacer fútbol y nos dicen que a tal fecha del año siguiente nos presentáramos a la pretemporada”, recordó.
Estaba todo listo. En uno de los dos viajes que Lionel Messi hizo de Rosario a Buenos Aires fue acompañado por su papá, Jorge, y en el otro por Francisco Vairo, el que lo había elegido junto a Leandro Giménez y otro chico de aquella ya legendaria 87 de Newell’s. Lamentablemente, la negativa de Newell’s truncó lo que hubiera sido el paso del ocho veces ganador del Balón de Oro por el Más Grande.





