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River 1-4 Tigre: una noche de terror de Gallardo y los jugadores

No se puede naturalizar que de los últimos cinco partidos en el Monumental se perdieron cuatro. Es inaceptable. Es no entender dónde están jugando.

Foto: Getty.
Foto: Getty.

Estoy caliente y me imagino que de la misma forma estan todos ustedes. Confieso que estoy escribiendo esta columna con el enojo dominando mi estado emocional. No es para menos. La de anoche fue una jornada espantosa. De las peores en décadas y miren que en los últimos años nos toco sufrir unas cuantas. No se puede creer lo que presenciamos en el Monumental. No entra en esa lógica pura que sostenemos cada vez que hablamos de River ¡Nos comimos 4 con Tigre! 4 goles jugando en casa. Y pudieron ser 5 y hasta 6. No hay manera de aceptar un partido así. Es un golpe durísimo para esa expectativa que se generó con el arranque del año. Hay (¿o habia?) ilusión de poder ver un River renovado. Lamentablemente el equipo del 2026 se pareció al del 2025 y esa es la peor noticia que podemos dar. Regresamos en el tiempo. Volvimos a esa versión futbolística que nos provocaba pesadillas cada noche. Sinceramente dió terror verlo jugar de esta manera.

Imperdonable, River

Lo de ayer molesta y duele porque fue inesperado. Nadie sospechaba que podía pasar lo que pasó. Todos fuimos a la cancha o nos sentamos frente a la tele para ver un nuevo partido de ese equipo que aún en construcción, nos mostraba algunas mejoras y síntomas de ir encontrando de a poco un funcionamiento que nos guste. Lejos estaba de ser una máquina y enamorarnos, pero en la victoria ante Gimnasia, en el primer tiempo de Rosario y en tramos amplios del duelo con Barracas, lo de River había sido bueno. Tigre debió ser el próximo paso para seguir consolidando la idea. No sucedió. Se retrocedió enormemente. Fue goleado, superado y humillado. Recibió otro cachetazo en casa como los de Riestra, Gimnasia y Sarmiento. Esta vez potenciado por una goleada. No se puede naturalizar que de los últimos 5 encuentros disputados como local se perdieron 4. Es inaceptable. Es no entender dónde están jugando. Todos deben meterse en la cabeza que en el Monumental solamente gana River.

Lo perdemos nosotros

El partido lo perdemos nosotros y no es quitarle méritos al rival. Al contrario. Los dirigidos por Diego Dabove llevaron adelante muy bien su planificación y estrategia. El problema fue justamente ese. Se sabía cómo jugaban ellos y nosotros no hicimos nada para contrarrestarlo. Es más, le facilitamos las cosas. El planteo de Marcelo Gallardo fue exactamente lo que el rival necesitaba. Le sirvió en bandeja el contragolpe que es la manera preferida que tienen para lastimar. Defendió como Tigre quería. Perdía la pelota y quedaba expuesto. Dando amplios espacios, sin relevos, con retrocesos desordenados, quedando siempre uno contra uno, simplificandole cada acción ofensiva al adversario. Todo a pedir de Tigre. Fue como si el DT millonario no hubiese estudiado al oponente o ni siquiera observó su último partido ante Racing. El Matador había jugado de igual modo 5 días atrás, pero en River nadie tomó nota.

River hizo un papelón en el Monumental y le dio vergüenza a sus hinchas.

River hizo un papelón en el Monumental y le dio vergüenza a sus hinchas.

Si en el fondo fue un desastre, en ataque no fue muy diferente. No generó nada. No preocupó nunca. No lastimó jamás. Sólo pinceladas de Juanfer Quintero y nada más. El 10, quien con poquito fue el mejor (aplaudido cuando salió) levanta la cabeza y no encuentra descarga hacia adelante. Por lo general Facundo Colidio y Maxi Salas aparecen en su misma línea, o muy abiertos y hasta por detrás en algunas jugadas. River no tiene profundidad ni tampoco área con sus delanteros. Gallardo en su idea de juego elaborado y asociativo decide prescindir del 9 referencia. Del tipo que se quede cerca del arco y sienta esa zona como su hábitat natural. El equipo tiene la pelota, pero nadie pisa el área. Un error. Mucho más cuando el único recurso termina siendo tirar decenas de centros para el 9 invisible. River había adquirido en estas tres fechas el saludable habito de patear mucho al arco. Anoche solo se dedicó a tirarle centros a la cabeza de Joaquín Laso y las manos de Felipe Zenobio. Un verdadero absurdo.

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En un estadio colmado por 90 mil personas que alentaban y empujaban, el que se sintió cómodo fue el visitante y el que la pasó mal fue el local. El equipo con oficio fue Tigre y el equipo improvisado era River. Los de Dabove le manejaron el partido a los de Gallardo. Lo colectivo no funcionó y lo individual fue muy pobre. Otra vez se escuchó el grito de guerra contra los jugadores. La gente se enojó y tiene sus motivos. El equipo en una 4ta fecha ya quemó su escaso crédito. Demasiado rápido. Cuando nos repiten y dicen que el 2025 ya quedo atrás, ayer quedó demostrado que no. La furia del hincha encuentra justificación en la imagen de ayer, pero especialmente en el acumulado con el año pasado. A Santiago Beltran no se le puede decir nada porque ayer le entraron todas las que no habían entrado en 5 partidos. Matías Viña jugó muy mal tanto en defensa como en ataque. Lautaro Rivero acumula varias actuaciones en bajo nivel. Aníbal Moreno cometió un error insólito en un jugador de su jerarquía. A Fausto Vera lo expulsaron mal, por un árbitro que no es motivo de análisis en 1-4, pero que dirigió pesimamente. Marcos Acuña debe ser titular, pero serenarse. En los últimos partidos entró desenfocado, con más ganas de boxear que de jugar al fútbol.

Qué dijo Gallardo sobre los silbidos de los hinchas de River a Colidio y Salas tras la derrota ante Tigre

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Urgente hay que resolver la delantera

El tema delanteros es lo que mas preocupa. Lo de Salas y Colidio es la inexpresividad futbolística. Para mi gusto y opinión a los dos los estan haciendo jugar mal. Está claro que ellos tampoco ayudan demasiado con sus acciones, pero los sectores en donde juegan y las funciones que cumplen para el equipo, no son las que van de la mano con sus principales características y virtudes. Los dos fueron reemplazados y recibieron los reproches más pesados de la noche. Por eso creo que de esos fuertes silbidos, gran parte son responsabilidad de Gallardo. Desde Agosto del 2024 que asumió hasta la actualidad, ningún delantero de River rindió. Miguel Borja era letal y paso a ser intrascendente. Adam Bareiro nunca fue el de San Lorenzo. Sebastian Driussi tuvo más malas que buenas, Colidio pasó de delantero clave a cuestionado y Salas en pocos meses se contagió del resto y ya no queda nada del que la rompió en Racing. Hay un gran déficit ahí. Los partidos pasan y los goles de ellos no llegan.

Me niego a pensar que lo del inicio del torneo apenas fue una ilusión óptica. No quiero hablar en pasado sobre las expectativas que tenemos (¿o teníamos?) sobre este equipo. No soporto la idea de que la cruel derrota ante Tigre vuelva derrumbar lo poco que empezaba a construirse. Detesto el sólo imaginar un año similar al que pasó. Por eso prefiero creer que solamente fue una mala noche y nada más. Que habrá revancha en pocos días cuando vayamos a La Paternal. Deseo seguir siendo positivo a pesar de la trompada recibida. Quiero jugar bien y ganarle a Argentinos para volver a entusiasmarme con el “nuevo River”. Lo de anoche no puede volver a repetirse. Ojalá haya sido un tropezón con enseñanzas y aprendizaje. Que para ver esas películas de terror que tanto nos asustan, tengamos que ir al cine y no al Monumental.

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