Algo cambió para que este equipo en apenas un mes pase de perder muy seguido a ganar todos los partidos. Para que esa imagen de decepción que provocaba al verlo jugar, hoy se transforme en una ilusión moderada pero real. Ya no se escuchan silbidos y empiezan a sentirse timidamente los primeros aplausos. Va quedando atras un pasado negativo para empezar a vivir un presente de mayor confianza y proyectar un futuro mas agradable. Algo ha cambiado en River y bienvenido sea.
River cambió
Ahora habrá que entender y analizar que es lo que ha cambiado para volver a disfrutar de cuateo triunfos consecutivos despues de 3 años. Sería muy sencillo (y equivocado) decir que el cambio de entrenador provocó todo esto. No creo que Marcelo Gallardo haya sido el dueño de todos los males, ni que Eduardo Coudet sea el de todo lo bueno. Por supuesto que el cambio de DT fue significativo. Se descomprimió una situación de crisis. Se renovaron los ánimos. En un ciclo nuevo se respira un aire descontaminado de derrotas. Aunque no suene lógico, se arranca de cero en una octava fecha. Eso es real y ha sucedido. Este plantel desgastado por un año y medio de derrotas encontró una motivación extra al tener que seducir a su nuevo “jefe”. La reacción por lo que vemos fue positiva. Desde el inicio en la cancha de Huracan, hasta llegar a su mejor versión ayer en casa enfrentando a Belgrano.
River esta recuperándose anímicamente. Va sumando confianza partido a partido. De a poco se percibe una reconciliación entre el público y los futbolistas. La gente se expresó duramente y con argumentos poco tiempo atras. Ahora también lo hace, reconociendo las mejoras individuales y los resultados positivos. Cambió esa energía. Ya no se escuchan los insultos que inhiban y aparecen los aplausos que agrandan. Es la consecuencia de ganar. Se obtienen puntos pero fundamentalmente paz. Se trabaja mejor y se eleva el autoestima. Y cuando un grupo de jugadores vuelve a creer en su potencial todo puede encaminarse de un momento a otro.

River se subió al segundo escalón de la tabla de posiciones.
Despacio con la “Chachoneta”
Por supuesto que estos resultados favorables, que van despejando ciertos nubarrones, no fueron por arte de magia. Hay un laburo del psicólogico, físico y futbolistico del Chacho y su cuerpo técnico que ya se empieza a notar. No voy a sumarme a esa pavada exitista de “La Chachoneta”. No es mi estilo. Si dire que ese primer objetivo de ir recuperando el nivel de ciertos apellidos empieza a cumplirse. Están levantando Lucas Martinez Quarta, Sebastián Driussi y Facundo Colidio por nombrar algunos de los rendimientos aprobados frente a Belgrano. Venían en esa sintonia Gonzalo Montiel y Marcos Acuña hasta que uno se lesionó y el otro fue suspendido. Anibal Moreno y Fausto Vera empiezan a funcionar como dupla reconocible en la mitad de cancha. Son síntomas recientes pero ya evidentes. A Santiago Beltran y Tomas Galvan no los incluyo en esa lista porque ya venían haciendo bien las cosas con el Muñeco. Falta consolidar a Ian Subiabre, hacer sentir importante a Juanfer Quintero, darle rodaje a Kendry Paez y emparejar los niveles de aquellos suplentes que en este periodo de Copa y Torneo van a tener que sumar minutos y estar a la altura.

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River siempre va a ser mejor con los pibes
En eso anda River. Buscando y encontrando rendimientos individuales y colectivos que le den las respuestas necesarias en el campo de juego. Hay una tendencia saludable de darle lugar a los pibes del Club. Son muchos y todos interesantes. El DT mira abajo y encuentra alternativas que le permite ampliar el plantel y hasta poder armar una formación, ya sea para iniciar o finalizar un partido, con un alto porcentaje de juveniles en la cancha. Ese cambio puede ser producto de una necesidad, pero en este caso se nota tambien que parte desde una convicción. Coudet conoce y sabe que los pibes siempre le han dado alegrías a este Club. Lo declaró en varias conferencias de prensa y comparto plenamente ese mensaje. No son los salvadores ni los que deben ponerse el equipo al hombro, pero si quienes le impriman frescura e identidad a un equipo que buscar representar esta camiseta como marca su historia.

Coudet sumó cuatro triunfos en sus primeros cuatro partidos como DT del Millo. Intachable.
Otro de los cambios para entender este presente victorioso puede ser la jerarquia y actualidad de los rivales de turno. Por ejemplo Belgrano es un equipo con apellidos interesantes pero con un andar desparejo. Si repasamos nos encontramos con un Huracan que no logra afianzarse entre victorias y derrotas. Un Sarmiento de Junin que nunca debe ser amenaza, mucho menos en el Monumental. Y por último un Estudiantes de Río Cuarto que no ha mostrado jerarquía para pertenecer a la primera división. Con esto no le estamos bajando el precio a los 4 triunfos de River. Para nada. Hay que jugar y ganarle a todo equipo que se ponga delante. Todos valen y suman tres puntos. Si debe marcarse la diferencia entre estos equipos y Rosario Central, Argentinos Jrs o Velez a quienes tuvimos que enfrentar en el inicio del torneo, en condición de visitante y sin obtener los resultados deseados. Bienvenidas sean todos los triunfos, pero para seguir creciendo y sacar chapa de candidato hacen falta victorias resonantes y nada mejor que los clásicos que se vienen para reafirmar y mantener este buen momento.

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Por eso es muy positivo llegar al debut en la Copa Sudamericana y a la etapa de definición en el campeonato con la flechita para arriba. Tomando confianza, fortaleciendo el espíritu y creyendo en nuestras cualidades y atributos deportivos. Si Dios quiere llegaremos al Superclasico con Boca en el momento anímico más alto del año y con el público respaldando fuerte otra vez. Será clave ganar en Bolivia y sacar un buen resultado en Avellaneda ante un Racing herido. Son dos buenas pruebas para ver si esta linda racha actual es una realidad firme o modificable. Apostamos a la continuidad de este presente ganador que ayer encontró en el Monumental su mejor actuación futbolística del año. Eso siempre es muy importante. No es lo mismo ganar de la manera que se logró con Belgrano, a como se había conseguido en Río Cuarto. Aquella vez no nos gustó y esta vez sí. Aún lejos del ideal y del brillo que pretendemos, en este 3 a 0 nos acercamos a ese mandamiento de ganar, gustar y golear. Se dió un paso hacia adelante y por eso nos fuimos de la cancha otra vez con una sonrisa y aplaudiendo al equipo. La reconciliación esta en marcha y habrá que consolidarla en los partidos que se vienen. Especialmente en el del 19 que es el partido que hay que ganar para la gente.





