Tic. Tac. Tic. Tac. Tic Tac. Aníbal Moreno no tardó nada en adaptarse al mundo River y al ritmo de un reloj suizo de primera calidad se mueve dentro de la cancha con y sin pelota para llegar a tiempo donde haga falta, y sobre todo para solucionar una muy buena parte de los problemas que venían acechando al equipo en la mitad de la cancha y también en defensa durante la temporada pasada.

ver también
Cuándo viaja Kendry Páez para sumarse a River, fecha de la revisión médica y duración confirmada del préstamo
Muchas veces en el fútbol es erróneamente poco valorada la fortaleza de lo simple, y creo que es justo allí donde se destaca la presencia del catamarqueño, quien corre y ordena con distancias justas conociendo sus límites y los del campo de juego, quien mientras sale alto a presionar ordena los movimientos del resto y quien está atento a los espacios que hay que cubrir cuando hay que marcar mientras el equipo tiene la posesión, que es un aspecto fundamental para que el equipo no termine estando desequilibrado en los retrocesos.
River necesitaba un despertar absoluto en la mitad de la cancha en todos los sentidos posibles, y la versión 2026 ofrece en su totalidad un dejo de frescura sana y de una dinámica convincente. Y Moreno en estos primeros partidos es la cabeza reinante de este nuevo cambio de aire que hacía falta en el medio para que el equipo de a poco se vaya reencontrando con una identidad futbolística que lo represente de pies a cabeza.
Incluso en la muy buena victoria de ayer frente a Gimnasia durante casi todo el segundo tiempo Aníbal debió oficiar de segundo marcador central luego de la expulsión de Matías Viña, y allí amplió su abanico de facetas para entregarle llaves a River con forma de soluciones. No solo fue clave a la hora de los relevos hacia ambos laterales, sino además hasta despejó alguna que otra vez de cabeza ante centros desde los costados. Una auténtica garantía.
Y el hincha de River cuando encuentra rápidamente un jugador que se condice con el estilo histórico del club desde el buen trato de la pelota empatiza bien rápido y lo valora como tal, a tal punto que ya se ganó sus primeros aplausos sostenidos desde las cuatro tribunas en un par de quites e intervenciones fiel a sus virtudes.

Ésa facilidad para perfilarse sobre ambas piernas y hasta hacer cambios de frente con la zurda. Ésa técnica para cuidar la pelota o para barrerse con criterio y a tiempo y de esa manera anular progresos del rival. Y sobre todo, ésa manía sana para querer romper líneas con los pases verticales, lo que ayuda mucho al equipo desde la fluidez y los efectos sorpresa para romper defensas rivales.
En definitiva y por supuesto todavía siendo cautos porque la historia recién empieza, las sensaciones de las primeras impresiones sobre Moreno son todas positivas por donde se las vean, y entiendo que partidos como los que tendrá River el próximo domingo en Rosario ante el primer rival de buena fuste en el torneo será una gran primera medida para verlo en acción también en esa clase de escenarios. Mientras tanto podemos descansar con la tranquilidad de saber que hoy estamos en manos de un cinco serio, hecho y derecho, que mueve sus agujas del reloj de manera muy fluida para convertirse de a poco en un pilar fundamental de este River con aires renovados.
Los números de Aníbal Moreno frente a Gimnasia
El mediocampista de River acertó el 90% de sus pases intentados en la noche del Monumental frente al Lobo, habiendo realizado un total de 97 toques de pelota a lo largo del encuentro. Ganó en las tres barridas al suelo que hizo para quitar la pelota, y además ganó 5 duelos individuales.





