El presidente de Independiente Rivadavia no tardó más de 48 horas en cobrarse el desplante del Burrito y salió a advertir que el ídolo millonario no está en condiciones de mantenerse en actividad. “Si no pudo jugar en Mendoza, menos podrá hacerlo en un club con más exigencia”, señaló. En todo caso, si así fuera, tarde se acordó el hombre que prometió cuidarlo…

Si hay algo que lo caracterizó a Daniel Vila desde que hizo su aparición ultramediática gracias al conflicto Ortega-Simeone, fue la especulación en cada una de sus acciones. Desde aquél sábado 25 de junio de 2008, cuando empezó a gestar la llegada del Burrito a Independiente Rivadavia, mientras el River campeón del Cholo visitaba Banfield sin su máximo referente dentro del plantel, el presidente de la institución mendocina no perdió oportunidad para sacar rédito del ídolo jujeño.

En ese momento, en el que la relación entre Ariel y Simeone se tornó irreconciliable, Vila aprovechó la volada, junto a su dinero, para poner en boca de todos al club que preside desde 2005. Es que en esta temporada, más que nunca, su obsesión pasaba por llevar a Independiente a la Primera del fútbol argentino y así lograr una mejor posición dentro de la AFA, su máxima ambición. Entonces, en Ortega encontró a la estrella resonante que le faltaba a su equipo.

Por eso invirtió una cantidad de dinero impensada y hasta juró proteger al ídolo millonario para que lograra salir de su adicción al alcohol. Sin embargo, la falta de adaptabilidad por parte de Ortega, sumado a leves escándalos y malos resultados, le puso fin a una apuesta demasiado costosa para lo poco fructífera que resultó. Más aún porque con el pedido de rescisión de contrato que le hizo el jujeño, Vila se vio obligado a reconocer la “frustración” de su maniobra por anticipado.

Y como era de esperarse, el empresario no tardó mucho en cobrarse el desplante por parte del jugador. Más allá de los deseos de suerte de un lado y los agradecimientos del otro, el presidente de Independiente salió a declarar esta tarde que “Ortega no puede jugar en River ni en ningún lado. Si no pudo hacerlo en la B Nacional, no puede hacerlo en ningún lado con algo de exigencia, porque evidentemente tiene problemas”. Una declaración desafortunada y, en todo caso, tardía, porqueen lugar deintentarayudar al Burrito no hace más que demostrar que sangra por la herida.

Foto: Fotobaires.