David minimizó el hecho de no ser titular ante Newell’s. “El técnico tiene el derecho a la elección que mejor le parezca”, aseguró. Y lejos de polemizar, demostró que sigue pensando en grande: los 300 goles, un título y jugar la Libertadores con River son sus objetivos inmediatos.
“David es un ejemplo”, declaró Ramón Díaz ayer, en conferencia de prensa, y unas horas después, el delantero francés demostró porqué. A sus 35 años y sabiéndose suplente, el campeón del mundo se subió al micro que trasladaría al plantel hasta Rosario con la mejor predisposición y sin el más mínimo ánimo de polemizar sobre su salida.
“No hay ningún problema si tengo que salir del equipo. Somos un grupo interesante y el técnico tiene el derecho a la elección que mejor le parezca”, explicó Trezeguet en diálogo con Clarín, luego de que el Pelado optara por el Chino Luna para visitar el Parque Independencia.
Incluso, David negó todo tipo de malestar para con el entrenador: “Mi relación con Ramón no es diferente a la que tenía con Almeyda. Yo trato de ser una solución más. Y para ser útil, lo más importante era tratar de hacer una buena pretemporada”.
“Yo no vine a River por mi apellido. Y es importante demostrarme a mí mismo que estoy al nivel del resto de mis compañeros y sentirme importante para el grupo”, aseguró el capitán del plantel, con la humildad que pregonó desde su llegada a River en diciembre de 2011.
SUS METAS A CORTO PLAZO: conocé los objetivos que se planteó David en River.