(Mar del Plata – Enviados especiales)Los 15 mil fanáticos de River, que lucharon varias horas para conseguir la tan preciada entrada al Superclásico, armaron una fiesta absoluta en La Feliz. Cantaron durante toda la noche y, como de costumbre, ganaron por goleada en las tribunas.

Fue una fiesta, de punta a punta. Horas antes de que comenzara el encuentro, River copó las calles de Mar del Plata: las playas, la peatonal San Martín y avenidas emblemáticas como Peralta Ramos, se vistieron de rojo y blanco. Por supuesto que el delirio total se produjo en el José María Minella y ahí hubo un claro ganador tanto en el campo como en las tribunas, donde quedó demostrado que se puede alentar bastante fuerte sin la ayuda de parlantes.

Al compás de un ejército de bombos y redoblantes, la cabecera Norte fue un carnaval. “Qué loca está la hinchada cuando va a ver a River / Se toma todo el vino, se lo toma todo y ya no queda más”, fue una de las primeras canciones, minutos antes del pitazo inicial. El repertorio (cerca de 30 letras diferentes) fue muy grande, con estrofas dedicadas al rival de toda la vida y “yo a vos te sigo aunque vos vayas bien, yo a vos te sigo aunque vos vayas mal”, como principal hit durante la etapa inicial.

En el segundo tiempo, llégo la gran explosión. Después de que Funes Mori metiera el 2-1, el “vaaamooos Riveeer Plateee” fue ensordecedor, con los plateistas burlándose de los hinchas rivales, a pocos metros de distancia. ¿Y en la tribuna Sur? Silencio. “No se escucha, no se escucha / Sos amargo, bostero hijo de…”, le dedicaron desde la popular millonaria. Villalva amplió la ventaja y se llevó la merecida ovación (“olé, olé, olé, olé / Keko, Keko”), mientras Nicolás Gaitán se hacía expulsar en la otra vereda.

Con las banderas de palo flameando y las camisetas girando de un lado a otro, los hinchas de River ganaron por goleada el duelo en las tribunas. Los jugadores dirigidos por Leonardo Astrada le dieron una auténtica lección de fútbol al conjunto de Alfio Basile y el desahogo final fue emotivo, con una catarata de canciones: “Un minuto de silencio, para Boca que está muerto” y “mirá, mirá, mirá / Sacale una foto…”, entre otras. River ganó y gustó. Fue un baile: algunos los disfrutaron; otros todavía lo sufren.

Imagen: La Página Millonaria / Mar del Plata.