River cerró el semestre con un importante triunfo contra Blooming y ante su gente en el Estadio Monumental. Después de la derrota ante Belgrano del domingo, el equipo de Coudet le puso un broche a la fase de grupos de la Copa Sudamericana y sumó tres puntos clave en una noche que tuvo a los pibes del club como protagonistas.
Sin Acuña, Moreno, Montiel, Driussi ni Quintero, el Chacho anunció una convocatoria repleta de juveniles. Así, ante la baja de último momento de Colidio, el técnico se decantó por un once inicial con 8 de 11 jugadores surgidos de las inferiores del club, cifra que aumentó con las modificaciones del segundo tiempo.

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De entrada, Coudet puso a Beltrán, Martínez Quarta, Rivero, González, Silva, Galván, Meza y Freitas. Todos jugadores de la casa. Las únicas tres excepciones al caso fueron Fabricio Bustos, Fausto Vera y Maximiliano Salas, que completaron el once inicial y salieron en el complemento, dejándole un lugar a otros tres surgidos en el Millonario.
Sobre los 78’, Jonathan Spiff reemplazó a Salas en la delantera. Algunos minutos más tarde, Santiago Lencina ingresó en lugar de Vera y Ulises Giménez entró ante la salida de Bustos. Con estos tres cambios, más el ingreso de Pereyra por Galván tras el 2 a 0, River terminó jugando con 11 jugadores surgidos de sus inferiores.

Claro está, este dato no debe ser pasado por alto, y menos aún teniendo en cuenta que no es para nada habitual. De hecho, la última vez que el Millonario jugó con 11 futbolistas nacidos de sus inferiores fue en 1983, cuando, en medio de una huelga de profesionales, los pibes del CARP igualaron a cero contra Independiente.
El mensaje de Coudet con los jóvenes
Además del orgullo de haber terminado el partido con un once bien riverplatense, está claro que Coudet dio un mensaje. Los juveniles fueron de los pocos que dieron la cara, estuvieron a la altura en el primer semestre y le dieron soluciones al Chacho ante el bajo nivel de futbolistas como Kevin Castaño, Giuliano Galoppo, Maxi Meza, el propio Salas o Kendry Páez.
De hecho, a excepción del delantero, los otros tres mencionados estuvieron en el banco y eran opciones para el técnico. Sin embargo, Eduardo se decantó por los jóvenes, que han sido fundamentales en el primer semestre y apuntan a ser piezas importantes de cara a la segunda parte del año, sobre todo porque son los que mejor entienden lo que significa jugar en River.

Foto: Diego Haliasz / LPM
Los pibes de River dan la cara
Jugadores que no están a la altura y deben irse del club, puestos que tienen una sola alternativa y la carencia de recambio de calidad son algunos de los derivados de la desastrosa política de contratación de los últimos años, con Marcelo Gallardo como principal responsable. Ahora, a River le toca sufrir las consecuencias.
A lo largo del semestre, y a raíz de las dificultades para cubrir ciertos lugares y el flojo nivel de muchos futbolistas, Coudet tuvo que recurrir muchas veces a los jóvenes en busca de soluciones. Y como sucedió durante toda la historia del club, los pibes dieron la cara y fueron prácticamente los únicos en estar a la altura de las circunstancias.

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Beltrán y Freitas han sido los mejores ejemplos. En otros momentos, Coudet tuvo que recurrir a Meza, Silva, González, Lencina, Subiabre o Pereyra, entre otros en busca de soluciones ante los bajos niveles, ausencias por lesiones u otras cuestiones. Y no porque no se merezcan un lugar, que sí lo hacen, pero la aparición de los pibes expone el pésimo armado del plantel de River.





