No hubo caso. A todas las falencias que tiene este plantel se suman cuestiones que van más allá de los jugadores. El hecho de no tener un 9 de área, goleador, capaz de ir a buscar centros, de pivotear y ser referencia en ataque es muy importante como para dejarlo pasar. Y el equipo lo sufre.
Leonardo Astrada deberá trabajar aún más en lo anímico. Porque River era muy superior a un Lanús mezquino, que se dedicó a esperar y que encontró el gol solamente por un error “millonario”. Ante esto, los jugadores cambiaron rotundamente lo que venían haciendo y todo se complicó más de la cuenta.
Hubo algunas jugadas bien elaboradas y situaciones de gol, la mayoría pasaron por los pies de Diego Buonanotte, pero esta vez no se pudo dar. Hay que patear al arco, basta de intentar meterse dentro del arco con pelota y todo. Mauro Díaz sería más completo si rematara en vez abusar de la gambeta y el toque en la puerta del área.
Para este semestre no hay mucho para hacer, pero para el año que viene un goleador debe ser prioridad. Y un goleador en serio, con peso. Porque jugadores en ataque sobran, pero ninguno cumple con esas cualidades del 9 que tiene el arco entre ceja y ceja.
Imagen: Fotobaires.