El volante millonario volvió a ser una de las figuras del equipo, ésta vez bancándose él solo todo el medio de la cancha.
Su primer paso por River no fue de lo mejor, y el recuerdo que dejó hizo que un gran porcentaje de los hinchas no aprobara su vuelta. Pero Leonardo Ponzio regresó con todo y ya se convirtió en una pieza importante del equipo.
El comienzo de año para el ex-Zaragoza fue errático, con actuaciones bajas en los primeros partidos. El cambio vino frente a Independiente Rivadavia, cuando soportó la expulsión de Sánchez y fue la gran figura del partido.
En Liniers le tocó bailar con la más fea: sin Ezequiel Cirigliano a su lado y con dos mediocampistas con más vocación ofensiva que de recuperación, se cansó de raspar y recuperar pelotas para darle tranquilidad y confianza a Matías Almeyda y su ensayo del 4-3-1-2.
La frutilla del postre vino en el descuento, porque el ex-Newell’s redondeó una actuación de gran nivel con una habilitación perfecta para que Fernando Cavenaghi convirtiera el tercer gol de River.
Es cierto, recién van seis partidos y no hay que dormirse en los laureles. Pero Almeyda sabe que la pegó con los dos refuerzos y que con Ponzio en este nivel tiene un 5 para rato.