En la previa de lo que será una despedida única, el Burrito se comunicó con Enzo Francescoli, Ramón Díaz y el Tolo Gallego con los cuáles se elogió de manera constante. Emocionado, el último ídolo de River le agradeció a la gente.
Es su día. Es la tarde de Ariel Ortega y nadie se la podrá sacar en su vida. Por ello, desde la previa en un hotel de Recoleta hasta su llegada al Monumental, el Burrito gozó del aliento del hincha y se cruzó con sus excompañeros, de los cuáles recibió halagos y consejos.
Pero antes, en diálogo con América, el exjugador se acordó de los hinchas del Más Grande y del amor de su gente: “Cuando pise la cancha, cuando vea la gente… eso es lo que más me moviliza y lo que no puedo creer es el amor de la gente y también de mis hijos. Le voy a dar todas a Tomás para que pueda hacer un gol”, expresó.
Ante un clip en el que su hermana le dedicaba un hermoso mensaje sobre la vida de Ortega, el propio Ariel, se sinceró: “Es muy temprano para empezar a llorar. Me llena de alegría y me pone muy contento que me acompañen mis amigos y mi familia que están acá”.
“Es una fiesta única, porque hace unos años que me fui de este club y volver hoy y ponerme La Banda va a ser inolvidable. Uno acá se siente en su casa, estoy muy bien”, expresó Ortega minutos antes de vivir su gran partido homenaje.
También, desparramó halagos para Francescoli:“Siempre fue una persona muy humilde, que decía las cosas justas y con solo mirarlo ya sabíamos lo que él quería expresar. Más allá de lo fenómeno que fue como jugador de fútbol lo que más reconozco es la clase de persona que es y cómo se comportó siempre conmigo”, expresó.
Y antes de finalizar, halagó a Ramón y al Tolo: “De ambos admiro la inteligencia para ver el fútbol, la rapidez y sobre todas las cosas lo bien que llevaban adelante los grupos”, cerró.