Cuando los hinchas empezaban a entusiasmarse con volver a verlo con La Banda, el Burrito se fue de Mendoza sin confirmar su vuelta a River. “Se verá en junio. Por ahora hay que esperar, no puedo asegurar nada”, declaró el ídolo. Ante su cautela, varios dirigentes salieron a abrirle las puertas. ¿Cuánto tendrá que ver en todo esto el manoseo dirigencial que sufrió el jujeño durante el verano?

Cualquiera hubiera imaginado que una vez que Ariel Ortega finalizara su vínculo con Independiente Rivadavia, lo primero que confirmaría el jujeño sería su tan ansiado regreso al club de sus amores. Sin embargo, tras ponerle fin a su contrato con la institución mendocina, el Burrito se mantuvo tan prudente sobre su vuelta a River que terminó por sembrar incertidumbre en todo Núñez.

“Por ahora mi futuro es volver a Buenos Aires, a mi casa, tranquilo, con mis hijos. Hoy por hoy mi pase pertenece a River; después se verá en junio o cuando llegue el próximo campeonato. Pero por ahora hay que esperar, no puedo asegurar nada”, indicó Ortega, poniendo cierta distancia en declaraciones a radio Nihuil. Y en ese mismo sentido, desde su círculo íntimo tampoco fueron muy optimistas, ya que consideran que por su situación personal no estaría en condiciones de ponerse a pensar en el millonario.

Pero también es cierto que en todo esto hay un trasfondo no muy lejano, y del cual el Burrito prometió no olvidarse. En enero, cuando una interna política amagó con repatriar al ídolo antes de tiempo, Ortega quedó en medio de un manoseo que terminó por colmar su paciencia. “Lo que hicieron conmigo no tiene palabra. En junio mi obligación será volver a River, porque todo esto pasa por los contratos, pero si pudiera hacer algo para evitarlo, lo haría”, había advertido el jujeño en el verano.

Entonces, conscientes de la bronca de Ariel y ante su mínimo titubeo sobre su regreso al club, varios directivos oficialistas salieron desesperados a aclarar que lo esperan con las puertas abiertas. Héctor Cavallero y Domingo Díaz fueron la voz oficial de un Aguilar que prefirió no declarar nada al respecto, porque sabe que un cruce con el Burrito lo dejaría mal parado. Más aún en un momento como este, a pocos meses de que su protegido enfrente las elecciones y a sólo días de que, bajo su gestión, el equipo repitiera un nuevo papelón internacional.

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