Molestos con la abrupta partida del uruguayo, Leo Ponzio salió al cruce de las declaraciones del delantero, que se había quejado de su rol dentro del vestuario, y desmintió que el grupo estuviera al tanto de la decisión del Loco.
Las repercusiones sobre el plantón de Sebastián Abreu a River fueron instantáneas por parte de los hinchas y los dirigentes del club. Ni bien el uruguayo avisó que no llegaría a Aeroparque para viajar a la pretemporada con La Banda, la gente copó cuanto foro disponible tuvo para repudiar al delantero y los directivos lo lapidaron públicamente en los medios. En cambio, los ahora ex compañeros del Loco, lejos de querer agrandar aún más el escándalo, optaron por el silencio.
Sin embargo, las declaraciones de Abreu luego de consumada su huída traicionera, sumadas a la forma en la que el jugador determinó su salida, acabaron por acelerar la repercusión que faltaba: la posición del plantel. En ese sentido, Leonardo Ponzio, uno de los referentes por decantación que quedan en el equipo de Gorosito, salió al cruce del delantero y desmintió que el resto del grupo estuviera enterado de su decisión.
“Antes de subirnos al avión para venir a Mendoza nos enteramos que no iba a viajar por un problema personal. Fue lo único que sabíamos”, sostuvo el volante, pese a que Abreu había declarado que el plantel estaba al tanto de su situación. Y prueba de que no fue así pueden dar los corresponsales que cubren la pretemporada de River en Mendoza, luego de que Ponzio y Ferrari -a quien Abreu indicó como su vocero- se acercaran a los periodistas para preguntarles si tenían novedades del Loco.
Por otra parte, Ponzio tampoco compartió el repentino malestar del uruguayo con su rol dentro del vestuario millonario. “No me molesta ser ni el tesorero ni el psicólogo del grupo. Voy a ir a pelear por premios o discutir alguna situación con lealtad y defendiendo la situación de mis compañeros como lo hice siempre”, replicó Leo, como enviándole un mensaje de despedida a su ex y poco añorado compañero.
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