(Incluye video) En la última jugada de los noventa minutos, el ex-River se barrió con alma y vida para impedir que Robben disparara, en el borde del área chica, contra el arco de Romero. La Selección respiró y el Jefe agrandó su leyenda.
No hay calificativo posible para lo que significó Javier Mascherano en el Mundial. El león que corrió a todos durante los seis partidos que lleva jugados la Selección Argentina en Brasil fue el artífice exclusivo para que los de Sabella siguieran con vida.
Corría el minuto 90, cuando Arjen Robben se escapó de la defensa y quedó mano a mano con Sergio Romero. Cuando el delantero se preparaba para disparar, el hombre surgido en River se barrió, dejando una vez más la vida, para impedir el remate del holandés.
Los abrazos de sus compañeros resumieron lo que fue esa jugada. Un alivio, una vida extra para una Selección que luego celebró desde los doce pasos. Gracias a Masche, ese animal que enorgullece a un país.
+ Fotos:el partido y los penales en la semifinal.