El manejo de los refuerzos por parte de los dirigentes generó más bronca que aceptación en los hinchas. Y en la redacción de La Página Millonaria también disparó el debate: ¿hicieron bien, mal o simplemente lo que pudieron? ¿Qué opinás vos?
Desde la exigencia y ambición del hincha, la sensación es generalizada: River no se reforzó y así parece difícil que el plantel pueda ganar alguno de los tres objetivos por los que peleará este semestre. Esa es la preocupación que leemos a diario en los comentarios de nuestros usuarios y también la que se genera puertas adentro de nuestra redacción. Si al River de Ramón no le sobró demasiado para conquistar el título pasado, cómo mejorar o mantener lo del semestre anterior si el plantel solo sufrió bajas.
Por lo que, a priori, nuestra postura en relación al mercado de pases es que los dirigentes se manejaron mal. Pero al intentar fundamentar esa posición, nos encontramos con que, por un lado, hace 6 meses atrás la directiva mantuvo la misma postura de austeridad y River sumó su trigésimo quinto campeonato, y por el otro lado, nos embarga el interrogante sobre quiénes eran los candidatos para reforzarnos. Cambiasso dijo que no, Scocco no, Aimar no, Lucho González dijo que en diciembre, por Pratto ofrecieron 5 millones de dólares y menos mal que Vélez dijo que no, y pagar 4 millones por el enganche ignoto de Huracán también resultaba una locura. ¿A cuánto podría revender River al tal Gonzalo Martínez?
Además, saliendo de River específicamente, la realidad es que el resto de los clubes tampoco se reforzó. Contrataron jugadores, pero no se reforzaron. El mercado fue pobre en general, al punto que los pases más resonantes llegaron de la mano de viejos conocidos: Riquelme a Argentinos, Milito y Centurión a Racing, Scocco a Newell’s y Barrientos a San Lorenzo. Nada más. Boca incorporó a 7 jugadores (6 falopas) por 10.000.000 de dólares y ahora se pregunta cómo los va a pagar.
Otro caso: San Lorenzo, el flamante campeón de la Libertadores, tampoco tiene nombres o figuras en su plantel. La diferencia en la copa la hizo con dos pibes de las Inferiores (Correa y Villalba), no con refuerzos. De hecho, ganó la copa con Matos… Con el respeto que merece el delantero por su presente y por cómo la luchó para llegar desde Urquiza a convertirse en campeón de América, ¿alguno imagina a Matos en River? Y cómo será que el club de Boedo la pegó, que hasta hace meses sus hinchas insultaban a todos: a Bauza, a Piatti, a Romagnoli… ¡“Romachorri”, llegaron a decirle al ídolo!
El principal acierto de San Lorenzo estuvo en el proyecto y en saber reemplazar a Pizzi con Bauza. Pero no nos olvidemos que a este mismo equipo ahora devenido en sensación, River le ganó dos veces en los últimos tres meses. Una fue baile y la otra fue una final. Y Ramón Díaz no tenía precisamente al Manchester United por contar con Carbonero en el plantel.
De cualquier manera, volviendo a River, si hubiera figuras disponibles, no habría recursos para traerlos (aunque ofrecer 5.000.000 de dólares en el mercado local es más bien de club rico, no de institución apremiada por el pasivo). Entonces, para traer por traer, ¿cómo discutir la política de no traer? Más porque el modelo de reforzarnos por las dudas nos dejó con Chiche Arano cebando mate, en la B y totalmente fundidos.
Por eso, ante la falta de un fundamento mayor que la sensación que tenemos todos los hinchas, exponer dese aquí una sentencia y señalar si se hizo mal o bien nos resulta inoportuno. No así con el caso Trezeguet, en el que se priorizó una interna por encima de las necesidades deportivas del club. Hoy la salida del francés está más a la vista que fue un error. Pero para el veredicto sobre cómo se movió River en este mercado ya habrá tiempo, lo darán los mismos resultados.
¿Vos qué opinás? Dejá tu comentario y participá del debate.
+ Mercado: así cerró River su participación en este libro de pases.