El Pelado se encuentra muy entusiasmado con volver a ponerse la camiseta de River, pero sabe que el ritmo de Primera División es muy difícil de sostener en el puesto que juega y a su edad.

Titular indiscutido en el equipo que ganó la Copa Libertadores en 1996 e integrante de la Selección Argentina en los mundiales de Francia 1998 y Corea-Japón 2002, Matías Almeyda tiene el sueño de cerrar su carrera profesional con un broche de oro. El objetivo del volante central es colaborar para que River vuelva a ganarse el respeto de los rivales y a pelear por cosas importantes.

Almeyda se sumó al plantel la semana pasada y su misión es lograr la puesta a punto desde lo físico: “Estoy entrenando a la par del grupo y por ahora va todo bien”, avisó. De todas formas, el jugador nacido en Azul es consciente de que no va a tener un rendimiento como el de sus inicios: “A los 35 años no voy a jugar como a los 22, cuando presionaba los 90 minutos, pero presionaré 75. Tampoco voy a ser un lírico en la mitad de la cancha, aunque haré pressing”, aseguró en La Red.

“Nunca me cuidé tanto como en estos días agregó”, el Pelado. Aunque reconoció que no quiere dar ventajas de ningún tipo ni tener privilegios: “Si empiezo a jugar y veo que soy una carreta, daré un paso al costado. Estar otra vez a la altura del fútbol profesional es un lindo desafío”, manifestó. Y contó cuál es su sueño en el corto plazo: “Tengo enormes deseos de jugar el Superclásico frente a Boca, es algo muy hermoso”, concluyó.

Imagen: Prensa River