El técnico de River aseguró que a medida que pasan los partidos, muchos entrenadores quieren ocupar su lugar, pero que nadie se animó cuando él asumió. Además, confirmó que para el sábado entrará Aguirre o el Chori, dependiendo del sistema.

River es un fierro caliente. Lo fue durante todo el año, y más todavía cuando el descenso todavía era reciente. Por eso, Matías Almeyda saca pecho del momento en el que aceptó el desafío, cuando no muchos se hubieran animado.

“Mi silla es la más linda de todas. La quieren muchos ahora. Cuando asumí no la quería nadie”, aseguró el Pelado para ESPN Radio. Almeyda había sido consultado por los dichos de Alejandro Sabella, quien dijo que su silla era la peor.

Almeyda, sin embargo, dijo que está muy a gusto y que su deseo es ser el técnico por muchos años. “Estoy orgulloso de ser el técnico de River, amo a River y quiero seguir siendo el DT por mucho tiempo”, admitió.

Con respecto a la actualidad del equipo, el Pelado reveló que el único cambio para el sábado será el obligado por la suspensión de Ponzio, pero no se definió por el reemplazante. “De jugar 4-4-2 sería Aguirre por Ponzio (el cambio), pero quiero ver bien. Vermeos los dos sistemas que estamos usando últimamente y en base a eso veremos qué equipo vamos a plantar”, dijo el técnico, que maneja como opciones sólo a Aguirre o el Chori Domínguez.

Justamente, también se refirió a la supuesta discusión que según algunos medios tuvo con el ex-Valencia. “Fue una charla como he tenido con todos los jugadores, con Sánchez, Ocampos, Cirigliano”, explicó, y no ocultó su enojo: “Me da un poco de bronca. Abrimos las puertas para que venga la prensa y no entiendo por qué sacan conjeturas a setenta metros de distancia”.

Para el final, y después de aclarar que encontró el equipo (“Y con varios sistemas”, opinó), le tiró flores a David Trezeguet. “Es un jugador que viene por amor a la camiseta. Se nota que está disfrutando. Yo creo que otros delanteros lo miran para aprender”, afirmó.